organizaciones enfermas
Recursos Humanos

¿Tu empresa está enferma?

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Hace un tiempo me encontré en Twitter la siguiente publicación que, desde mi punto de vista refleja una realidad que muchos profesionales han sufrido en sus propias carnes pero que solemos callar por miedo:

¿Existen las organizaciones enfermas?

Claramente sí.

Resulta curioso hablar de organizaciones enfermas si partimos de la idea de que estas no dejan de ser entes jurídicos.

La realidad es que las organizaciones están compuestas por personas que son precisamente las que, con sus decisiones, sus acciones y su manera de entender la relación con los empleados o colaboradores, determinan cuál es su cultura.

Y por lo tanto que el clima laboral de la empresa dé lugar a que esta esté enferma.

El problema, muchas veces, en estas organizaciones enfermas es que son precisamente las propias personas que trabajan en ella las que dan lugar a que esto sea así, tanto por lo que hacen como por lo que no hacen.

¿Cómo identificar organizaciones enfermas?

Hace unos años trabajé en una empresa que estaba claramente enferma.

O más bien, herida de muerte, ya que algún tiempo después desapareció.

Los síntomas eran claramente visibles:

Miedo

Una de las cosas que más me llamó la atención era la sensación de miedo que invadía toda la organización.

Recuerdo perfectamente la primera vez que me llamó el Director General a su despecho.

Estaba en la última planta del edificio y solo podías ir si su secretaria te llamaba.

Y cuando lo hacía no solían ser buenas noticias.

La primera vez que me llamó y, ante mi absoluto desconocimiento de esta situación, subí sin saber a qué me enfrentaba y totalmente tranquila.

Su secretaria, al verme así se sorprendió bastante pero no me advirtió de lo que me podía esperar.

La segunda vez que me llamó fue para despedirme :-(, cosa que le agradecí enormemente.

Curiosamente, mis propios compañeros suspiraban aliviados al darse cuenta que esta vez no les había tocado a ellos.

Desmotivación

No sé vosotros pero a mi me encanta llegar a una empresa y quedarme un rato obervando a las personas y ver cómo trabajan, cómo son sus interacciones, cómo se relacionan y qué tipo de conversaciones tienen.

Lo cierto es que escuchar un cierto bullicio que va más allá de lo puramente laboral, cómo se ríen los trabajadores o incluso escuchar cómo le cantan el cumpleaños feliz a un compañer@ me parece un claro síntoma de buena salud organizacional.

Recuerdo hace unos pocos meses estar esperando en una recepción de una emprea y ver cómo un mensajero traía un ramo de flores para una trabajadora.

El revuelo que se formó entre los empleados felicitándola e interesándose por ella, para mi, dice mucho sobre cómo es la empresa.

¡Ojo! no se trata del típico postureo tan habitual en las redes sociales para transmitir una imagen edulcorada de la organización sino a lo que los propios empleados están dispuestos a hacer y compartir de su día a día de forma natural y espontánea.

Desafortunadamente, cuando alguien no está motivado o no se siente a gusto, es fácil que se termine reflejando en la forma en la que las personas se relacionan con otras.

Falta de compromiso

Algo que suele suceder en las organizaciones enfermas es que existe una falta de compromiso elevada.

O lo que es lo mismo: personas que hacen lo justo y necesario para seguir en su puesto de trabajo pero sin una aportación especial de valor a la organización.

Es como si esas personas hubiesen decidido guardarse lo mejor de sí mismos para una empresa que sí sea capaz de valorarlo.

Y no nos engañemos: tod@s en algún momento hemos sido conscientes de no estar dando lo mejor de nosotros, sino solo lo necesario para cubrir el expediente.

No estoy hablando de que solo por el hecho de que exista esa falta de compromiso la organización tenga que estar necesariamente enferma pero sí es un síntoma evidente de que algo está sucediendo y que puede dar lugar a problemas mayores.

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Photo credit: Freepik

La mediocridad: la principal razón por la que las empresas enferman

Algo que me ha generado mucha curiosidad en este tipo de organizaciones son los motivos por los que llegan a enfermar.

A veces, he podido asistir al proceso en el que poco a poco se va deteriorando el clima y ves cómo los síntomas se agudizan.

Y en otros, la situación de malestar era algo generalizada, llegando a estar instalada como algo habitual e incluso completamente normalizada por parte de los empleados.

De todas las situaciones, quizá esta sea la peor de todos porque es cuando te das cuenta que las personas han perdido ya cualquier tipo de esperanza y solo están esperando a que les llegue una oportunidad para marcharse.

El triunfo de la mediocridad 

Lamentablemente, la mediocridad es uno de los peores y mayores males en las organizaciones.

Me resulta muy triste ver cómo en algunas empresas se ha asumido la mediocridad como algo normal, cuando debería ser la excepción.

Es el triunfo de la mediocridad donde algunos responsables, directivos o mandos intermedios prefieren las personas mediocres antes de verse desplazados por otras mucho más capaces, ante su total incompetencia.

Lo peor de todo es que, con ese elogio de la mediocridad, lo único que se consigue es perpetuar un clima viciado donde el talento es expulsado inexorablemente ante las dificultades para ser reconocido o valorado.

Organizaciones enfermas: empresas sin alma ni corazón

Una de las características de las organizaciones enfermas es que suelen ser empresas sin alma ni corazón.

O lo que es lo mismo: son empresas donde las personas son vistas como simples piezas de recambio fácilmente desechables.

El nivel de deshumanización, además, suele ser importante.

No importas tú.

Importan los resultados y la forma de conseguirlos, aunque eso signifique tener que pasar por encima del de al lado.

Son empresas excesivamente ancladas en un concepto arcaico y obsoleto de cómo debería ser la relación con los empleados, donde este se le ve como un recurso o un coste y no como una fuente de aportación de valor.

Mi empresa está enferma: ¿y ahora qué?

A lo largo de los años en los que he trabajado por cuenta ajena, he tenido la mala fortuna de haber estado en varias organizaciones enfermas.

El problema de estas situaciones es que se suele tardar un poco en darse cuenta de ello porque no te quieres creer que sea así.

Tomar la decisión de aceptar un cambio de trabajo para darte cuenta a los pocos meses que no es tu sitio, resulta difícil de aceptar.

Es por ello que es posible que al principio resulte difícil darnos cuenta.

Si hemos llegado al punto de reconocer que nuestra empresa está enferma es importante tener en cuenta lo siguiente:

Olvídate de convertirte en el salvador de la empresa

Por experiencia propia puedo afirmar que muchas empresas no quieren ser salvadas ni reconocer que están enfermas.

Desgraciadamente, hay demasiadas empresas que prefieren ser así, con culturas tóxicas lo que permite perpetuar hasta la eternidad a determinados elementos que se mueven como pez en el agua.

Tratar de salvar a la empresa, por muy buenos y nobles que sean tus intenciones, suelen terminar en una sensación de frustración al darte cuenta que no vas a conseguir cambiar nada.

Evita intoxicarte del clima de las organizaciones enfermas 

Es crucial que el clima tóxico no te afecte, que no llegues a convertirte en un elemento más o incluso en uno de ellos.

Desde mi punto de vista, no hay nada peor que terminar convirtiéndose en uno más o formar parte de esa empresa enferma.

Porque el día que eso suceda, tú también habrás enfermado.

Isabel Iglesias

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Comentario (1)
  1. Ricardo 3 semanas atrás

    Buenos días Isabel
    Yo tengo la mala suerte de estar en una organización enferma, de la cual he intentado en reiteradas ocasiones salir, pero debido a la crisis laboral que se vive en mi país no lo conseguí. Lo que puedo rescatar de todo esto es que todavía no me enfermo está situación.

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