Autónomo
Carrera profesional

Por qué TODOS deberíamos ser autónomos

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Hoy es 1 de Mayo, día del Trabajo.

Día festivo para una gran parte de los trabajadores.

Día para no trabajar, tirarse a la bartola, leer, pasear o simplemente dedicarte a la vida contemplativa.

Hoy para mí es un día normal: me he levantado a la misma hora de siempre y me he sentado delante de mi ordenador a trabajar.

En realidad, hoy es un día muy bueno para trabajar: hay tranquilidad, no hay mails, ni llamadas, ni WhatsApp ni nada que me distraiga.

Soy consciente de que es algo que no todo el mundo comprende y que además en ciertas personas genera en ocasiones comentarios del estilo «claro, como eres autónoma, no te queda otra».

Y sin embargo para mi es el mejor estado posible porque significa que hace ya varios años elegí ser libre, ser dueña de mi tiempo, de mi carrera profesional, de mi aprendizaje y de aquello que quería hacer.

O más bien ahora puedo elegir lo que NO quiero hacer.

 

autónomoEl autónomo: ¿un profesional de segunda clase?

Cuando acabé mis estudos en el año 1996 mi primera intención fue, como la de tantos que nos encontrábamos en la misma situación, buscar un empleo en una empresa privada.

Durante mucho tiempo parecía que cualquier persona que buscaba un proyecto profesional solo quería o podía ser emplead@.

Ser autónomo no entraba en los planes de los que terminábamos los estudios en los años 90, ni en los de nuestros padres que querían lo mejor para nosotros (y eso pasaba por «colocarnos» en una empresa y no en ser autónomo y vivir en la incertidumbre absoluta).

Ser emplead@ significaba muchas cosas, todas ellas muy positivas:

  • La empresa se iba a encargar en cierta manera de ayudarme en mi carrera profesional. Iba a tener la posibilidad de tener desarrollo profesional, promocionar y conseguir un futuro a nivel laboral tal y como durante muchos años se nos vendió.
  • La empresa, en cierta manera, me daría una estabilidad laboral, un futuro profesional, una oportunidad, algo que fuera de la organización sería muy complicado conseguir.
  • Trabajar en una empresa significaba tener acceso al estatus de empleado con todo lo que eso significaba. Pero sobre todo significaba que no eras autónomo.

Esa situación implicaba que muy pocas personas se planteasen la posibilidad de ser autónomo.

Eso quedaba relegado para aquellos que no habían conseguido un trabajo considerado «normal» en una empresa o actividades que parecían poco relevantes a nivel profesional.

Y todo ello a cambio de muy poco: tu libertad como profesional.

Porque desde el momento en el que decides que una empresa elija por ti, estás renunciado a tomar las riendas de tu carrera profesional.

Cuando el profesional freelance empezó a ser atractivo para las empresas

Durante mucho tiempo he tenido la sensación de que ser autónomo, freelance o como quieras denominarlo era como ser profesional de segunda división.

No tiene el brillo de ser un empleado porque básicamente trabajas para tí y no para una empresa con mucho relumbrón que te ayuda a que tu marca personal cal om o profesional sea atractiva en el mercado.

Ed Michaels en su libro «La guerra por el talento» habló de las diferencias entre la realidad anterior y la nueva realidad como consecuencia de todos los cambios que se estaban produciendo en las organizaciones con la llegada de la tecnología.

De todas esas diferencias, hay una que en su momento me llamó especialmente la atención y que desde mi punto de vista pone en evidencia el enorme cambio que se ha producido en las organizaciones:

En la realidad anterior las personas necesitan empresas; miesntras que en la nueva realidad son las empresas las que necesitan personas

Y este «pequeño» detalle es precisamente lo que marca la diferencia.

Hasta hace unos pocos años, muy pocos profesionales se planteaban la posibilidad de trabajar en una organización de otra forma que no fuese como empleado.

Esto significa, en cierta forma, que te gustase o no había que aceptar las normas que las empresas establecían, como cumplir un horario de trabajo o llevar a cabo tareas a veces sin sentido pero que nadie se había atrevido a decirlo abiertamente.

Ahora bien, desde hace un tiempo las empresas están empezando a darse cuenta de que no todas los profesionales están dispuestos a vincularse a la organización de la misma manera.

Y curiosamente, los autónomos, profesionales freelance y todos aquellos que han optado por modelos de trabajo poco habituales,  han empezado a ser atractivos para las organizaciones.

Por qué las empresas necesitan más trabajadores con mentalidad de autónomo

Durante mucho tiempo las empresas se han resistido a incorporar dentro de sus estructuras a profesionales que no estuviesen vinculados bajo la figura de empleado por varias razones:

  • Miedo a que el profesional pudiese llevar su know-how una vez acabado el proyecto. Algo que hoy en día resulta absurdo si tenemos en cuenta que cuando un empleado se marcha se lleva todo sus conocimientos y experiencia.
  • La falsa percepción de que un profesional autónomo no está comprometido con la organización. La realidad es que en muchas ocasiones el nivel de implicación de estos es incluso mayor al de los propios empleados.

 

AutónomoLo cierto es que en los últimos años hemos visto como el concepto de empleado, tal y como lo hemos conocido, ha saltado por los aires dando lugar a que la línea entre un empleado y un profesional autónomo sea muy difusa.

No se trata de que todos los profesionales estén bajo la modalidad de trabajador por cuenta propia sino de que la mentalidad más propia de este tipo de profesionales se propague en las organizaciones.

¿A qué me refiero?

Fundamentalmente a ciertos aspectos que son más propios de nuevos modelos de trabajadores como los knowmads, los super temps, los social networker o el autónomo de toda la vida:

  • El interés por estar constantemente actualizándote a nivel profesional:

Resulta llamativo ver cómo hay trabajadores que llevan mucho tiempo sin reciclarse o formarse

O que cuando asisten a una formación lo hacen a desgana.

Desafortunadamente, el profesional freelance sabe que si no se actualiza, se queda fuera del mercado.

  •  La necesidad de dar siempre lo mejor de un@ mism@:

El autónomo o profesional freelance sabe que si no ofrece lo mejor que tiene, otro vendrá y conseguirá llevarse el proyecto, el cliente o la oportunidad.

La mediocridad para estos profesionales no es una opción sino todo lo contrario.

Me produce mucha tristeza ver el nivel de mediocridad de algunas organizaciones sin que nadie parezca inmutarse por ello.

  • La adaptación al cambio es crucial:

Uno de los mayores frenos en las  organizaciones tiene que ver con las resistencias a los cambios.

A veces parece como si los trabajadores no fuesen conscientes de que ese tipo de frenos a los únicos a los que perjudica es a ellos mismos ya que limita de forma clara su empleabilidad.

El profesional autónomo sabe que si no se adapta a los cambios, se quedará fuera más pronto que tarde,

No es una cuestión de elección.

Es un tema de supervivencia.

¿Y a tí, se te ocurren más razones para que haya más autónomos en las organizaciones?

Isabel Iglesias

 

 

 

 

 

 

 

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Comentarios (4)
  1. Joel Pinto 7 meses atrás

    Muy bueno, Isabel.

    Lo encontré gracias a un tweet de Andrés Pérez. 100% de acuerdo contigo con que debe promoverse más la mentalidad de autónomo entre todos los profesionales, sobretodo por la proactividad que caracteriza el trabajo por cuenta propia.

    Sin embargo, creo que el trabajo más fuerte es a nivel de las empresas, sus directivos y los encargados de seleccionar personal, que aún siguen teniendo esa mentalidad de que los «empleados», para ser buenos, tienen que ser serviles y sumisos 😀

    Lo comparto con gusto

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    • Isabel Iglesias 7 meses atrás

      Totalmente de acuerdo contigo Joel!!
      Es un cambio enorme en las dos partes: tanto en las empresas como en los profesionales en general.de
      Desafortunadamente está muy extendida la idea de que el empleado no debe hacer más si la otra parte, la empresa, no corresponde. El problema aquí está en que el que sale perdiendo es el profesional o el empleado que será sustituido a la primera de cambio con el riesgo de quedarse obsoleto en un mercado de trabajo que tiene muy claro lo que necesita.

      Gracias por pasarte por el blog!

      Isabel

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  2. Victoria 7 meses atrás

    Hola Isabel

    ¡Completamente de acuerdo! Y que profesionales con tu trayectoria y alcance lo digan en alto ayuda, aún queda mucho camino por recorrer. ¡Enhorabuena!

    Te invito a que también leas mi artículo ¿El futuro del empleo pasa por ser Freelance? https://victoriaredondo.com/2018/02/06/gig-economy-el-futuro-del-empleo-pasa-por-ser-freelance/, se complementan muy bien.

    Un abrazo

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    • Isabel Iglesias 7 meses atrás

      Mil gracias Víctoria por tus palabras y por incluir el enlace de tu post.Creo que hay algunos aspectos que parece como si se prefierese no tocar por no decir la realidad de las cosas.

      Desafortunadamente, percibo en las empresas un exceso de mentalidad de «funcionario», quizá más propio del tipo de estructuras empresariales arcaicas que tan extendidas están hoy en día.

      Saludos

      Isabel

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