Empleados piezas recurso
Employer branding

No me llames empleado: llámame recurso

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Hace un tiempo una persona me contaba que en su empresa todas aquellas personas que trabajaban en un proyecto concreto se les solía identificar con la palabra «recurso».

Así, en las diferentes reuniones donde los responsables iban decidiendo qué personas participaban en los distintos proyectos no se les identificaba por su nombre o su puesto de trabajo, sino que simplemente indicaban que «tal proyecto necesitaba 3 recursos» para referirse a los empleados.

Es posible que pienses que quizá estoy sacando un poco de quicio este tipo de situaciones ya que al fin y al cabo no es más que una manera de referirse, como otras tantas, a aspectos referidos a un proyecto

Sin embargo, soy de la opinión que las palabras que usamos y cómo las usamos, crean realidades.

Los empleados no son recursos ni piezas: son personas

Una de las cuestiones contra las que me muestro más enérgica es con la idea de que los empleados, los trabajadores, los colaboradores o como quieras denominarlo, sean simplemente piezas.

Y sin embargo es lo que normalmente me encuentro en muchas empresas: la extendida percepción de que los empleados no son más que meras piezas desechables cuando hace falta, sin tener en cuenta nada más.

Desafortunadamente, la crisis económica exacerbó esta idea de que los empleados  no dejan de ser simples piezas fácilmente reemplazables.

¿Cuántos de nosotros no habremos escuchado en más de una ocasión frases del estilo  «hay una cola de gente en la puerta esperando a ser contratada» durante los peores momentos de crisis pronunciadas por directivos, mandos intermedios y en ocasiones por pelagatos que solo buscaban ganarse el favor del empresaurio de turno?

Muy posiblemente, la facilidad con la que muchas empresas se han desprendido de empleados en estos años ha dado lugar a que se vean solo como recursos y poco más.

La necesidad de poner a los empleados en el centro de la organización

Ahora bien, la crisis pasó pero lamentablemente algunas cuestiones han quedado ancladas y han pasado a convertirse en normales, como es la de considerar a los empleados como una pieza sustituible por otra más nueva o con menos uso.

Resulta muy llamativo encontrarnos que, frente a esta tendencia, muchas empresa se están encontrando con situaciones que en poco tiempo terminarán por convertirse en un auténtico problema: la escasez de talento.

Un reciente estudio del IESE establecía que un 72% de las principales empresas españolas tenían bastantes dificultades para cubrir sus posiciones.

Empleados
Fuente: El futuro del empleo y las competencias profesionales del futuro: la perspectiva de las empresas. IESE. 2019

Y ante esta situación no queda otra que las empresas se replanteen si realmeete quieren seguir considerando a los empleados como una pieza de engranaje más dentro de su estructura empresarial.

En definitiva: ha llegado el momento de poner a las personas, a los empleados, a los colaboradores en el centro de las organizaciones.

No podemos olvidarnos que  las organizaciones las forman personas y, el éxito o no de estas, depende precismente de sus empleados que son los verdaderos aportadores de valor.

No son los productos o servicios sino las personas las que marcan la diferencia entre una empresa y otra

Ha llegado el momento de «enamorar» a nuestros empleados

Una vez que tenemos ya claro que nuestros empleados no son recursos y que, no solo queremos que se queden, sino que necesitamos que no se marchen a la primera de cambio, es el momento de enamorarlos, de fidelizarlos, que realmente deseen quedarse con nosotros y no vuelen ante la primera empresa que llame a su puerta.

En las últimas semanas varias personas cercanas a mi han tomado la decisión de dejar sus actuales empresa porque les ha llegado un proyecto mejor o más interesate.

No buscaban trabajo de forma activa.

Simplemente estaban en el mercado, como tantos otros profesionales, pero ante la llegada de un proyecto nuevo, diferente o incluso retador, no han sido capaces de encontrar ningún motivo para seguir vinculados a su organización.

No estaban enamorad@s.

Simplemente intercambiaban trabajo por salario.

Empleados piezas recurso
Photo credit: Freepik

4 ideas para enamorar o fidelizar a tus empleados

Conoce a tus empleados; muestra verdadero interés por ellos:

Aunque parece algo obvio lo de mostrar interés por las personas que trabajan en una organización, las empresas no parecen mostrarse muy interesadas en ello.

Resulta sorprendente encontrarnos con empresas donde sus empleados deciden en un momento dado emprender un nuevo proyecto ante el asombro de sus compañeros.

Pasamos muchas horas trabajando con personas de las que en ocasiones no sabemos casi nada, salvo cuatro datos sobre su familia o aficiones.

No estoy hablando de saberlo absolutamente todo de nuestros empleados pero sí de generar conversaciones que nos permitan conocerlos más y mejor, de entablar conexiones emocionales y no una simple relación profesional fría y correcta.

El compromiso con los empleados se demuestra «andando»:

Las empresas tienden a pedir sin dar nada o poco a cambio.

Piden que los empleados estén comprometidos pero ellas no están dispuestas a comprometerse con los empleados.

Si hay que despedir a alguien se despide, pero eso sí: no te vayas tú porque entonces será que no estás comprometido.

El compromiso, como otras tantas cosas, se demuestra haciendo algo y no solo pidiéndole a los empleados a que haga un esfuerzo que como organización no estamos dispuestos a realizar. .

No se trata de lo que tú como empresa estas dispuesto a ofrecer, sino de lo que tus empleados quieren:

Algo muy llamativo y que se repite con frecuencia es la enorme distancia que hay entre lo que las empresas ofrecen, lo que formaría parte de su Propuesta de Valor, y lo que de verdad los empleados quieren y esperan de las organizaciones.

De hecho, un estudio elaborado por Randstad muestra estas diferencias y cómo la brecha es mucho máas grande de lo que podamos pensar.

Brecha-empresa-empleados
Fuente: Estudio Randstad Employer Brand. 2018

Si hoy en día tenemos múltiple información y estudios que nos muestran de forma tan clara lo que los empleados buscan en las organizaciones, ¿por qué sigguen estas empeñadas en ofrecer cuestiones diferentes?

No tengo una respuesta clara a esta pregunta pero sí tengo la impresión de que una gran mayoría de organizaciones siguen sin darse cuenta que la forma de gestionar el talento en las empresas ha cambiado y siguen ancladas a la idea de que sean estas las que deciden lo que los empleados quieren.

Si te gusta bien. Y si no, ya sabemos cómo continua la frase.

Crea un vínculo emocional con tus empleados desde el primer momento:

Hace poco una persona me contaba que había ido a un proceso de selección y mientras esperaba a realizar su entrevista, una persona le preguntó cuál era su música favorita.

Para su sorpresa, a los pocos minutos empezó a sonar en el hilo musical su música preferida.

Con eso, la empresa consiguió enamorarla desde el primer momento.

Y eso que todavía «solo» era una candidata.

Todavía no le habían contratado pero su experiencia como candidata era especialmente positiva y, sobre todo, diferenciadora de lo que solemos encontrar habitualmente en los procesos de selección.

Las empresas necesitan empezar a trabajar en serio la creación de vínculos emocionales con sus empleados centrándose en las experiencias y olvidándose de los procesos.

Y a ti, ¿se te ocurren más maneras de enamorar a tus empleados?

Isabel Iglesias

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Comentarios (4)
  1. María Cuchillo Ibáñez 8 meses atrás

    Bravo Isabel. Qué coincidencia leer tu artículo y relacionarlo inmediatamente con un texto que leí precisamente anoche:

    «Que no son, aunque sean.
    Que no hablan idiomas, sino dialectos.
    Que no profesan religiones, sino supersticiones.
    Que no hacen arte, sino artesanía.
    Que no practican cultura, sino folklore.
    Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
    Que no tienen cara, sino brazos.
    Que no tienen nombre, sino número.
    Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
    Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata…».

    Salvando las distancias, «Los nadies», de Eduardo Galeano.

    Un abrazo.

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    • Isabel Iglesias 8 meses atrás

      Me encanta el texto María!!!!
      Gracias por pasarte por el blog y dejarnos este maravilloso texto que habla precisamente de personas.
      Isabel

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  2. Juan Toro 8 meses atrás

    Hola, buenos días.
    Cada vez que sale el tema en charlas con personas o amigos comento que llevo ya siete «divorcios laborales» en los que he tenido de todo. Me he ido, me han ofrecido incentivos monetarios y emocionales, han prescidido de mi, se ha extinguido el negocio….
    Los momentos más agradables han sido aquellos en los que había enorme sintonia entre la jefatura y empleados, se establecían relaciones de complicidad entre personas tanto dentro como fuera de la empresa.
    En uno de estas relaciones laborales, en mi equipo teníamos un grupo Whatsapp de diez personas para las cañas de los viernes. De ese grupo el ultimo se fue de la empresa hace unas semanas. Allí eramos recursos, piezas más o menos importantes con distintas cualidades para distintos proyectos… Situación económica difícil, se dejó de buscar proyectos o ser atractivo para los clientes y «las piezas» hemos ido «emigrando» a proyectos de otras organizaciones, más consecuentes con nuestro estilo y proyecto (propósito/misión) de vida.
    Muchas gracias por tus artículos, ayudan de verdad.
    Un saludo.

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    • Isabel Iglesias 7 meses atrás

      Gracias de corazón Juan por tus palabras!!
      A veces, las «piezas» consiguen ser algo más que eso y se generan relaciones emntre ellos muy intensas y duraderas.
      Yo viví algo similar en una empresa. A pesar de que el ambiente no era el mejoe, conseguimos un clima entre nosotros muy bueno que nos hizo sentirnos algo especial como grupo.

      Isabel

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