Carrera profesional

Cuando el suelo desaparece bajo tus pies

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Era Enero del 2008 cuando noté por primera vez la sensación de que el suelo desaparecía bajo mis pies.

Ese cambio que llega inesperadamente, que tú no buscas y que te arrolla como un tren de mercancías.

Me acababan de despedir tras la decisión de la empresa de cerrar el departamento en el que llevaba solo 3 meses trabajando.

No lo esperaba.

No entraba en mis planes.

Pero sucedió.

Cuando tú no decides el cambio

En estos 12 años he vuelto a sentir en varias ocasiones esa misma sensación del suelo desapareciendo bajo mis pies.

Yo los llamo «mis cracks».

Por experiencia propia, la inmensa mayoría de cambios profesionales profundos que he tenido no han sido buscados, sino que más bien me han llegado fruto de una serie de circunstancias externas.

Y por lo general no se suele estar preparado para estos terremotos profesionales, por mucho que algunos/as digan que podías haberlo previsto, haberte anticipado a ello o haber hecho algo.

Tampoco son una oportunidad maravillosa que el universo te ha puesto delante de tus narices para que lo hagas sí o sí.

Básicamente son un frenazo en seco que te obliga a replantearte muchas cosas.

Ahora bien, una vez que ya ha llegado, lo que sí puedes hacer es cómo enfrentarte a ese cambio.

Y eso sí es relevante.

¿Qué caracterizan a estas situaciones de cambio?

A lo largo de estos años, he podido detectar una serie de aspectos que caracterizan a estos cambios:

Incertidumbre

Quizá la incertidumbre sea lo peor de estas situaciones, especialmente si el cambio ha sido provocado por causas externas a ti o te ha llegado impuesto, como es el caso de un despido o una pérdida de empleo inesperada de la noche a la mañana.

Incertidumbre de no saber cuándo acabará la situación o cuándo volverás a tomar las riendas de tu vida profesional de nuevo.

Inventario de pérdidas y ganancias

Cada uno de los cambios profesionales por los que he pasado ha sido diferente al anterior y en todos he dejado algo atrás.

No siempre lo que he dejado atrás eran cosas negativas.

También se han quedado por el camino cosas que me gustaban, que valoraba y de las que no quería prescindir.

Se tiende a pensar que los cambios son siempre para bien y que lo que se queda atrás son cosas irrelevantes.

Pues lo siento pero eso no siempre es así.

De ahí que sea importante hacer un inventario de pérdidas y ganancias.

Es muy habitual que en estas situaciones nos centremos más en la parte de pérdidas porque es eso lo que más notamos en ese momento.

Pero tendemos a obviar nuestras ganancias, o aquello que nos diferencia, aquello que hace que nuestro perfil sea relevante por los conocimientos, habilidades y/o experiencia que tenemos.

Nueva situación, nuevas estrategias

Algo muy habitual y que ralentiza el que puedas tomar las riendas de tu carrera profesional de nuevo, es que solemos enfrentarnos a la nueva situación con estrategias conocidas y que no tienen por qué estar adaptadas a la nueva situación.

Sin embargo, solemos usar esas estrategias que nos son conocidas, con las que nos sentimos cómodos cuando es el momento de valorar nuevas opciones.

¡Ojo!

No se trata de desecharlo absolutamente todo sino de valorar lo que vale y lo que no.

Carrusel de emociones

Los dos primeros días de mi despido me los pasé llorando sin parar.

No me da ningún tipo de pudor decirlo de forma pública porque considero fundamental que esas emociones de dolor, tristeza, rabia o enfado salgan.

Ahora bien, no puedes quedarte enganchadas a ellas de forma permanente pero tampoco considero que sea positivo creerte a pie juntillas la típica frase buenrollista de una taza y grabártela a fuego como si de un mantra se tratase.

Más pronto que tarde terminarán por aflorar esas emociones con lo que es preferible gestionarlas de forma adecuada desde el principio y dejarles el espacio que se merecen.

cambio
Photo credit: Freepik

¿Qué podemos hacer ante un cambio inesperado?

Lo cierto es que nos tenemos que acostumbrar a que esos vaivenes profesionales sean cada vez más frecuentes y más impredecibles, pero eso no quiere decir que nos quedemos cruzados de brazos, lamiéndonos las heridas.

Hacer algo o quedarnos quietos ante un cambio: he ahí el dilema

Una de las cosas que descubrí en cada uno de mis «cracks» es que en los primeros momentos no me sentía capaz de hacer algo.

Simplemente estaba o me dejaba llevar por las rutinas más simples

Es como si un coche que fuese a toda velocidad se parase en seco.

La inercia de seguir adelante es muy grande pero no me sentía capaz de ello.

Así que paraba y me dedicaba a dejarme llevar por la corriente: observaba el mundo a mi alrededor, dejaba que mi mente divagase y me podía pasar horas metida en mis pensamientos.

Curiosamente eso es algo que, con el tiempo y la reflexión posterior, descubrí que me había ayudado mucho.

Una de las cuestiones que más me llama la atención en estos momentos de parálisis del país es ver cómo hay profesionales que parece como si se hubiesen metido en una actividad frenética.

Es cómo si no hacer nada no estuviese dentro de las posibilidades.

Hay que hacer algo, aunque eso suponga tomar decisiones que uno no sabe muy bien qué impacto tendrá cuando la situación vuelva poco a poco a recobrar un tinte de normalidad.

Yo decidí no hacer nada en mis «cracks» en esos primeros momentos.

Incluso varias semanas después del despido no me sentía capaz de buscar trabajo y no tenía mi currículum actualizado.

De hecho, esta es una de las cuestiones que suelo comentar en mis formaciones de empleabilidad: resistirse a la tentación de mandar currículum a diestro y siniestro o inscribirse a las ofertas de empleo de forma compulsiva.

Sinceramente, no creo que por hacer algo de forma rápida e inmediata suponga tener una ventaja profesional o laboral, sino que puede llegar a ser contraproducente.

La importancia afilar el hacha

Soy una gran fan de la estrategia.

Considero que, el pararse y analizar la situación, supone una clara ventaja con respecto a decisiones rápidas y poco meditadas.

En algunas de mis formaciones les suelo hablar a los asistentes de la importancia de afilar el hacha.

O lo que es lo mismo: pararse cuando toca y ver toda la situación en su conjunta y no solo lo que tenemos justo delante de nosotros.

A veces pensamos que el no hacer algo en un momento dado nos resta oportunidades pero la realidad es que nos puede servir para tener una visión completa.

Imagina que estás viendo un partido de futbol y que estás encima del terreno de juego.

Muy posiblemente tendrás una visión parcial del juego y de las estrategias desarrolladas.

Pero si decides subir a lo alto de la grada, podrás ver absolutamente todo desde una perspectiva mucho más completa, lo que te permitirá tomar decisiones más acertadas.

Y es precisamente esto lo que encuentro que nos suele faltar en esas situaciones en las que el suelo desaparece bajo tus pies.

Queremos ser los primeros.

Queremos estar en la primera línea de salida

Pero no estamos teniendo en cuenta si lo tenemos todo para llegar a nuestro objetivo.

Asume que el cambio forma parte de la carrera profesional

Cuando te das cuenta que o cambias o te cambian, resulta más sencillo asumir que el cambio ha venido para quedarse.

Pretender que nuestras carreras profesionales van a ser estables, predecibles y con pocos movimientos es ser muy poco realista.

Cuanto más claro asumamos este hecho, más sencillo podremos encarar el cambio y tomar decisiones útiles.

Las prisas, los nervios y la incertidumbre no son buenas y el resultado puede dar lugar a que tomemos decisiones que claramente pueden perjudicar nuestro perfil o nuestra huella digital.

Isabel Iglesias

 

 

 

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Comentarios (2)
  1. Albert 4 meses atrás

    Buenas tardes Isabel,

    Soy un lector habitual de tu blog y considero muy interesantes tus reflexiones compartidas.
    Referente a este post, en mi opinión, es muy acertado y didáctico puesto que muchas veces reflexiono sobre la situación de mi trabajo y como afrontar situaciones inesperadas así como cambios que no están bajo nuestro control.

    Saludos, Albert

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    • Isabel Iglesias 2 meses atrás

      Muchísimas gracias Alberto por tus comentarios.
      En cierta manera es algo que he sentido como connsecuencia de la situación que estamos viviendo en estas últimas semanas y creo que todos en añgún momento hemos sentido cómo el suelo desaparecía bajo nuestros pies.

      Saludos!

      Isabel

      Contestar

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