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El talento NO se retiene

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Recientemente en un foro de un programa formativo sobre transformación digital en la gestión de personas les planteé a los alumnos si consideraban que había diferencias entre la retención y la fidelización del talento, y no solo en lo que a la etiqueta en sí se refiere.

Desde hace mucho tiempo argumento con gran vehemencia que no creo en la retención del talento, pese a que es una expresión muy utilizada en general cuando se habla de cómo conseguir que los empleados se queden en las organizaciones y no se marchen ante la primera propuesta interesante que llegue de una empresa de la competencia.

Y no creo en la retención del talento porque no puedo evitar pensar, cada vez que escucho hablar a profesionales de Recursos Humanos que se dedican a temas de talento, en el pobre empleado atado a la pata de su mesa tratando de marcharse ante la negativa de su empresa a que se vaya.

Sin embargo el debate dio lugar a que saliesen algunas cuestiones de lo más llamativas con respecto a esta distinción:

Cuando el talento vive en una jaula de oro

Algunas empresas tienen una baja tasa de rotación lo que puede hacer pensar que los empleados están a gusto y comprometidos en la organización pero la realidad es bien diferente.

Son empleados que están retenidos en las organizaciones por las condiciones que tienen y que claramente son mejores que las que hay en el mercado pero eso no quiere decir que sean personas que estén motivadas, comprometidas o que estén dando el 100% sino que simplemente sus condiciones empeorarían de forma notable si se marchasen y ante eso, es preferible quedarse.

Son empleados que viven en jaulas de oro, con condiciones que claramente son superiores a las del sector o las del mercado de trabajo pero que da lugar a que el talento viva secuestrado y, por lo tanto, decida no aportar todo lo que podría, quizá reservándose para cuando surja una buena oportunidad.

El talento necesita entrar y salir de las organizaciones para revitalizarlas

Todas las empresas necesitan un porcentaje de rotación óptimo que le permita poder garantizar que siga entrando talento en suficiente cantidad como para poder asegurar que se va a seguir innovando, creando nuevas formas de trabajar o simplemente como una forma de establecer puntos de vista diferente que le permitan a la organización mirar más allá de sus propios límites.

Tan problemático es que la tasa de rotación sea muy alta como que sea excesivamente baja dado que las disfunciones que se producen en las empresas serán muy similares: personas con escaso nivel de compromiso y por lo tanto, una aportación de valor muy pequeña.

El mercado de trabajo se mueve…y el talento también

Las empresas empiezan a vivir en sus propias carnes los resultados de sus acciones durante la crisis económica en lo que a gestión de personas se refiere.

No solo es importante lo que las empresas hiciesen en su día sino que, además, a esto se suma un factor externo a estas y que es muy difícil de controlar: la dinamización del mercado de trabajo, lo que está dando lugar a que cada vez más empleados se planteen poder mirar fuera opciones que no encuentran dentro de sus empresas.

 

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¿De verdad quieres retener talento en tu organización?

Me planteo si, de verdad, las empresas son conscientes de lo que implica retener el talento y no tanto fidelizarlo.

Me cuesta mucho trabajo pensar que haya empresas que quieran que las personas no se marchen, que se queden con ellos, aunque eso suponga evitar las posibilidades de que la organización pueda recibir savia nueva en forma de personas con nuevas habilidades, capacidades o conocimientos.

Que las personas no se vayan de nuestra empresa no quiere decir que estén en cuerpo y alma con nosotros.

Puede ser que simplemente seamos su mejor opción en ese momento y harán lo justo y necesario para poder estar el tiempo que necesiten hasta que puedan encontrar ese sitio donde pueden sentirse valorados, escuchados, atendidos…

En realidad, sí hay una gran diferencia entre retener y fidelizar talento.

Y esa diferencia pasa por cómo concebimos en nuestra empresa la gestión de personas.

3 claves para fidelizar, que no retener, talento

Si de verdad te planteas fidelizar talento y no retenerlo te aviso de que no será sencillo.

Desafortunadamente las empresas llevan mucho tiempo pensando en que son ellas las que eligen a las personas y no son conscientes de que en realidad es el talento el que elige dónde quiere trabajar.

Es por ello que no será suficiente con cuatro fuegos de artificio o una operación de marketing bien orquestada para poder convencer al talento de que se quede.

Hace falta que el cambio sea profundo y que haya un verdadero interés por las personas.

Pregúntales a tus colaboradores qué es lo que esperan de ti como empresa

La empresa puede tener una percepción distorsionada sobre qué es lo que más valoran sus colaboradores y eso puede dar lugar a que se tomen decisiones que no sean relevantes para ellos.

Al final de lo que se trata es de poder establecer qué es lo que a tus empleados les interesa y no tanto lo que tú como empresa quieres hacer.

Las empresas llevan mucho tiempo pensando y decidiendo por sus colaboradores.

Ha llegado el momento de pedirles la palabra y de que se sientan escuchados de verdad.

Las personas, en el centro

Desde hace algún tiempo está surgiendo con fuerza un nuevo enfoque en lo que a gestión de personas se refiere y que tiene que ver con poner de nuevo a las personas, a tus colaboradores o empleados en el centro.

Durante muchos años las empresas han puesto en el centro de sus procesos a los clientes debido a que gracias a ellos estas siguen vivas en el mercado.

Sin embargo, este enfoque en ocasiones ha desatendido a una parte importante de las empresas: las personas que trabajan en ellas.

Si bien es cierto que todas las empresas necesitan clientes para poder cumplir sus objetivos empresariales, la realidad es que las empresas cada vez más necesitan personas.

Y no cualquier persona. Las empresas necesitan talento para que que puedan seguir ofreciendo lo mejor a sus clientes.

Olvídate de los procesos; piensa en experiencias

Si hay algo que he aprendido con los años que he trabajado en diferentes empresas es que las personas se quedan con las experiencias que viven y no tanto con el proceso en sí.

Uno de los tragos más amargos a lo largo de mis años de trayectoria laboral han sido los despidos durante la crisis económica.

En más de una ocasión decidí saltarme el proceso que, por otro lado, era de lo más correcto, para hacer que ese trance fuese lo más fácil posible, simplemente porque pensaba que no era algo que pudiese hacerse de forma aséptica.

Incluso en un momento tan difícil como es un despido, podemos hacerlo con cariño.

Es por ello que hoy en día resulta vital la experiencia del empleado, analizar cómo es el viaje del empleado dentro de la organización y qué podemos hacer para mejorar, para que su experiencia sea lo suficientemente atractiva como para que decidan quedarse con nosotros.

¿Todavía sigues pensando en retener talento?

Isabel Iglesias

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Comentarios (3)
  1. […] via El talento NO se retiene — Blog de Isabel Iglesias · Descubriendo talento […]

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  2. Manfred Camero 2 meses atrás

    Hola Isabel.
    Me ha gustado este post, es un enfoque interesante el que planteas. Muy pocas por decir que contadas son las que se preocupan por el bienestar personal y laboral de sus empleados en una relación ganar ganar.
    Saludos desde México.

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    • Isabel Iglesias 2 meses atrás

      Hola Manfred:
      Muchas gracias por pasarte por el blog.
      Me alegra que te haya gustado el enfoque. Pienso que el área de gestión de personas está en un momento clave para replantearse sus bases fundamentales y, sin lugar a dudas, tiene que ir enfocados a poner a la persona en el centro.
      Saludos!
      Isabel

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