¿Por qué los candidatos NO saben hacer entrevistas de trabajo?

Hace unas semanas me encontré pululando por la red un artículo donde se entrevistaba a una persona que aseguraba que el principal problema de los jóvenes es que no se preparan mientras escenificaba cómo desarrollar una entrevista de trabajo.

Desde que empezó la crisis económica, hace ya unos 10 años, hemos asistido a un verdadero boom en lo que a profesionales, algunos más que otros, técnicas, métodos y fórmulas mágicas para poder hacer una entrevista de trabajo y que seas el candidato elegido.

Sin embargo hay dos aspectos que me llama mucho la atención con todos estos métodos y artículos bienintencionados con el objetivo de poder dar pautas sobre cómo hacer una entrevista de trabajo:

  • La mayor parte de estas recomendaciones vienen de personas cuya actividad profesional consiste en realizar procesos de selección, en el mejor de los casos, ya que tampoco es infrecuente encontrarnos con personas que dicen hacer de forma habitual entrevistas de trabajo cuando lo que en realidad hacen es simplemente lanzar preguntas a diestro y siniestro, esperando a que el candidato las conteste como si de un concurso de preguntas y respuestas de la televisión se tratase.
  • El segundo aspecto que me llama la atención es que se sigue poniendo mucho énfasis en el candidato, en lo que NO hace, en su falta de preparación, de habilidades, de actitud y de infinitas cosas más pero pocos se cuestionan la falta de preparación, conocimientos, experiencia o de habilidades de los entrevistadores, sino que damos por hecho que si estás haciendo entrevistas es porque sabes cómo hacerlo. Craso error.

¿Necesitan los candidatos aprender a hacer entrevistas de trabajo?

Lo cierto es que empiezo a estar ya un poco cansada de la idea de que son los candidatos los únicos responsables de todo lo que les pasa, sin que los que nos dedicamos a hacer entrevistas hagamos ningún tipo de autocrítica.

¿Te has parado a pensar si tu forma de hacer preguntas en una entrevista es la más adecuada y por eso no obtienes la información que buscas?

¿Te preocupas en poder generar un buen ambiente en una entrevista de trabajo o simplemente piensas que si el candidato está nervioso es problema suyo?

¿Te importa conocer cómo haces sentir al candidato a lo largo de la entrevista ?

Desafortunadamente muchos entrevistadores ni se plantean este tipo de preguntas debido a que se da por hecho de que es el candidato el que tiene que hacer el esfuerzo, el que tiene que prepararse a conciencia para la entrevista.

Sin embargo, poco importa que el entrevistador de turno se lea el currículum del candidato 5 minutos antes de empezar la entrevista, que algunos ni siquiera sepan cómo se llama la persona, que la confundan con otra o que se pasen la entrevista mirando su teléfono móvil sin prácticamente mantener el contacto visual con el candidato.

Eso sí, luego no es extraño escuchar comentarios del tipo “casi no me ha mirado a los ojos” o “qué poco ha hablado”. Más de un@ entrevistador@ debería pasar una vez en su vida por una entrevista donde no se le preste atención y se le pida que sea el candidato ideal.

Soy  plenamente consciente de que mi concepción de lo que implica un proceso de selección es radicalmente diferente de la tan arraigada idea de que los únicos responsables de los procesos de selección son los candidatos, de que son ellos los que tienen hacer el esfuerzo para mostrar que son la persona indicada mientras que los entrevistadores nos sentamos a ver qué hacen los candidatos, esperando el más mínimo fallo para poder descartarlos y decir que hemos hecho nuestro trabajo.

Eso sí, poco importa lo que los entrevistadores hagamos, o no, en las entrevistas porque al fin y al cabo el poder lo tenemos nosotros.

 

Las reglas del juego han cambiado para todos

Si hay algo que han traído las redes sociales es que en cierta forma las reglas del juego de los procesos de selección han cambiado. Y ese cambio es para todos, no solo para los candidatos.

Durante mucho tiempo se les ha dicho a los candidatos que debían preparase para hacer una entrevista y dar su mejor impresión, ¿y qué pasa con los entrevistadores? ¿acaso no ha llegado el momento de empezar a autoevaluarnos y ver qué estamos haciendo, o más bien qué NO estamos haciendo de la forma más adecuada?

3 motivos por los que los entrevistadores necesitamos empezar a pensar en cómo mejorar a la hora de hacer entrevistas de trabajo :

  • Los procesos de selección en cierta forma se están convirtiendo en procesos de seducción. Cada vez más nos estamos encontrando con que el número de vacantes que no se cubren por falta de candidatos es mayor con lo que no queda más remedio que empezar a usar estrategias nuevas. Es necesario empezar a olvidarse de la idea de que las empresas colocan en el mercado una posición y que los candidatos acudirán en masa ante esa irresistible oportunidad. Si sigues pensado en las entrevistas como hace varios años, posiblemente te resultará muy complicado poder encontrar candidatos. Hay que adaptarse a lo que el mercado y los candidatos demandan. ¿Estás preparado para ello?
  • Los candidatos eligen dónde quieren trabajar: los tiempos donde, debido a la escasez de empleo, no había que ofrecer gran cosa para conseguir que una persona se fuese a trabajar a tu empresa, están llegando a su fin. Los candidatos tienen muy claro dónde quieren trabajar y el proceso de selección es su primer contacto con tu empresa. ¿Estás dispuesto a que se lleven una mala impresión de ti por no saber hacer entrevistas?
  • Los candidatos también nos evalúan como entrevistadores: hay que reconocer que la profesionalidad en algunos entrevistadores brilla por su ausencia. Quizá debido a que cada vez más los candidatos están más preparados se empieza a notar, y mucho, la falta de profesionalidad y de preparación de algunos. Hemos asumido que en los procesos de selección solo evaluábamos los entrevistadores y al candidato no le quedaba otra que aceptar resignado nuestra decisión. Sin embargo no es extraño encontrarnos con candidatos que abiertamente hablan de la falta de capacidad de algunos entrevistadores y que ese motivo ha sido el que les ha llevado a rechazar una oportunidad profesional.

¿Quieres ser el entrevistador que deja una huella imborrable en un candidato por haberle hecho la peor entrevista de su vida?

Isabel Iglesias

Autor: Isabel Iglesias

Socia Directora en Etrania Human Resources & Training, apasionada de los Recursos Humanos 2.0, las redes sociales y el desarrollo de personas. Autora del blog isabeliglesiasalvarez.com y coautora del libro "El dilema del directivo" sobre liderazgo y gestión de personas. ¿Conectamos?

5 thoughts

  1. Es un buen apunte Isabel, pero creo que siempre habrá “malos” entrevistadores y esos se dan en las empresas pequeñas o medianitas que les faltan recursos para salir adelante. En las grandes organizaciones son muy profesionales y en ocasiones hasta fríos porque se enfocan en conocer casi exclusivamente si tienes las competencias y/o habilidades que demanda la posición. En las PYMES muchas veces las personas son escasas (porque no hay recursos para pagar más personal) y se convierten en “pulpos” u “hombre orquesta” y realizan un sin fin de actividades, dentro de ellas las correspondientes a RH. Muchas ocasiones son este tipo de personas que nadie ha preparado para dirigir y mucho menos para entrevistar a alguien, el sentido común y empírico les da su razón y basta. Mi experiencia de haberme desarrollado en Grupos industriales y corporativos me dieron “muchas tablas” para estar en la actualidad en la consultoría y ver el panorma completo en donde muchas organizaciones “avientan” a los empleados a enfrentarse a un sinfin de problemas porque no son capacitados ni supervisados, al final son las malas experiencias que sufren los candidatos y que generalizan que todos son iguales. Gracias Isabel por seguirnos sacudiendo la conciencia profesional y seguir a la vanguardia para poner en alto a los RH. Saludos hasta la madre patria.

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  2. Excelente artículo. En línea con lo que nos tienes acostumbrado, Isabel.

    De otra parte, y entrando de plano en el hilo de debate, esto es, “¿Por qué los candidatos NO saben hacer entrevistas?”, cabría realizar algunas observaciones. Más concretamente, un reparto de responsabilidades, en la medida en que la dinámica de las entrevistas es cosa de dos. Es decir, no son unidireccionales.

    Por lo que se refiere a los candidatos, hay candidatos que sí se preparan las entrevistas, mas otros, sin embargo, no; o bien confunden la “representación teatral” con “darse a conocer” (profesionalmente hablando). Este último caso se da cuando, por un lado, es previsible que el entrevistador pueda llegar a formular las típicas “preguntas enlatadas”, y, por otro lado, el candidato, en contestación, tira de “respuestas precocinadas”. En tales condiciones, es difícil extraer la información en su estado más genuino y, en particular, que el candidato pueda llegar a demostrar que es la persona idónea para el puesto.

    En lo que respecta al entrevistador, ídem. Es decir, hay quienes saben hacer entrevistas y otros, por contra, no. A este respecto, y haciendo abstracción de los casos típicos de “entrevistas enlatadas”, cabe destacar el fenómeno siguiente: entrevistadores que, en un primer momento de tino huyen de las “entrevistas enlatadas” y sugieren al candidato que “seáis vosotros mismos”, pero, luego, cuando el candidato por fin se muestra tal cual es, aquél primero aprovecha la mínima para “fusilarlo”. Esto es, ya va con las “pistolas cargadas”. Todo ello, en no pocas ocasiones, sin ningún tipo de fundamento o justificación que lo respalde, incluso habiendo prejuicios de por en medio, y obviando que la entrevista es un análisis global.

    En suma, tal y como decía al principio, sobre este particular procede un reparto de responsabilidades.

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  3. Es cierto que en las entrevistas, muchas veces se utiliza un método un tanto paranoico de buscar un defecto para descartar. El problema es la de virtudes que te puedes perder. Otra desviación del modelo tradicional, es el empeño en que los candidatos sean auténticos cracks en hacer entrevistas, cuando en el mayor número de casos, hacer bien una entrevista no tiene nada que ver con el desempeño del puesto. Tampoco quiero caer en el error de pensar que todos los entrevistadores lo hacen mal. Dios me libre de caer en esa exageración. Pero estas situaciones las hemos vivido todos, por lo que haberlos, los hay. Gracias por esta entrada tan interesante.

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