La mentira del trabajo de por vida

Hace unos años mi marido me dijo un día que iba a montar una empresa con un grupo de compañeros del MBA que estaba cursando.

Recuerdo que mi primera reacción fue de horror y preocupación.

Horror de pensar que, a quién en su sano juicio se le ocurriría montar una empresa con lo bien y cómodo que se estaba como empleado por cuenta ajena.

Y preocupación porque ninguno de los dos teníamos experiencia emprendedora y habían muchas variables a tener en cuenta que desconocíamos por completo.

Aquello de crear tu propia empresa me sonaba en aquellos momentos a casi la última opción cuando ya no hay oportunidades para trabajar por cuenta ajena teniendo en cuenta la que estaba cayendo en aquellos momentos en España.

Para mi era como el último cartucho sin tener en cuenta que muy posiblemente era la mejor opción para su desarrollo profesional, aunque yo no era capaz de verlo.

“¿No sería más fácil que buscases trabajo en una empresa?” recuerdo que le llegué a decir, porque aquello de ser emprendedor se me antojaba una quimera por muchas ganas que le pusiesen todos en aquellos momentos. Y porque me parecía que lo que TODOS debíamos de aspirar era a tener un contrato indefinido

Recuerdo perfectamente que en aquellos momentos le llegué a decir que yo JAMÁS podría ser emprendedora o trabajar para mi misma porque necesitaba tener la seguridad o el respaldo de una empresa.

La mentira de la seguridad en la empresa

¡Qué fácil resultaba opinar de esa manera cuando yo vivía instalada en la falsa seguridad de un empleo fijo y de por vida!

A lo largo de mis casi 20 años de empleada por cuenta ajena he sentido que me habían vendido una mentira: la de la falsa seguridad de la empresa.

Cuando acabé la carrera de Derecho allá por los años 90, mi principal objetivo era trabajar en una empresa y conseguir un contrato indefinido.

Todavía recuerdo el día que firmé mi primer contrato indefinido. Me parecía que había tocado el cielo cuando en realidad me estaba encadenando un poco más.

Los próximos años fui enlazando diferentes empleos en varias empresas, y todos ellos con un denominador común: eran contratos indefinidos porque una vez que conseguías uno era mucho más fácil poder negociar y conseguir otro cuando cambiabas de empleo.

empleo

Y así durante unos cuantos años hasta que llegó la crisis económica y empecé a ver cómo esos contratos indefinidos y trabajos de por vida se esfumaban en cuestión de segundos.

Tuve que despedir a mucha gente y ví cómo personas a las que conocía y que se sentían seguras perdían su trabajo. Ese trabajo tan ansiado y aparentemenate tan seguro no dejaba de ser un espejismo de algo que, en algunas ocasiones, no iba a volver a producirse en mucho tiempo.

De alguna manera me he sentido engañada.

Engañada por tantas empresas que te venden ese contrato indefinido como la puerta de acceso a una seguridad que no deja de ser una manera de anestesiarte y de que dejes de ocuparte de lo más importante: de ti mismo.

Lo que un trabajo de por vida te quita y no puedes recuperar

Una de las cosas que descubrí cuando llegó la crisis económica es que no pienso que exista el trabajo de por vida y que, incluso en ese caso, no creo que merezca la pena lo que te puede suponer a cambio.

Recibo muchas consultas a diario de personas que están en situación de búsqueda o mejora de empleo y muchas de ellas tienen un denominador común: el desconcierto de seguir persiguiendo algo que no volverá en mucho tiempo. En el fondo muchas personas siguen buscando ese trabajo de por vida esperando a que todo vuelva a ser como antes.

Algunas de las cosas que pienso que un trabajo de por vida te quita o te limita como profesional:

  • Salvo honrosas excepciones, es muy habitual que haya personas que tienen un trabajo de por vida que NO sienten verdadera pasión por lo que hacen. Yo por lo menos no las conozco. Es como si de alguna manera hubiesen hecho una elección y hayan optado por perseguir esa seguridad frente a desarrollo profesional o el poder sentirnos realizados. Solo hay que ir a una administración pública para ver cómo viven muchas de esas personas su día a día. Ir a trabajar no es más que algo accesorio. Todo lo demás sucede fuera de las cuatro paredes que son su centro de trabajo. Eso sí, a final de mes tienen un salario. Sinceramente a mi eso no me compensa. Conozco algún caso de empleado público cuya vida empieza en el momento en el que salen de trabajar y sorprende ver todo lo que son capaces de hacer en aquello que de verdad les llena.
  • Limita de forma clara tu empleabilidad. Hace unos meses recibí una consulta de una persona que había trabajado durante más de 15 años en una administración pública. Cuando se quedó sin trabajo se dió cuenta de que no entendía cómo funcionaba el mercado de trabajo ni cómo buscar empleo. Esto último no es patrimonio solo de los empleados públicos. Desafortunadamente cada vez lo veo más ya que hay personas que pensaban que a ellos NUNCA les iba a pasar. Hoy NADIE puede asegurar que no le van a despedir con lo que es preferible adelantarse a lo que puede suceder.
  • Tu capacidad de adaptación es muy limitada. Yo lo asemejo a una especie de anestesia general. Cuando tenemos un trabajo indefinido o de por vida, pensamos que estamos seguros y que podemos relajarnos. Que no hace falta que estemos tan actualizados, que si no hacemos ese curso pues tampoco va a pasar nada. Al principio es algo que va sucediendo de forma sutil y que se va colando en nuestro inconsciente hasta que llega un momento donde nos hemos desconectado tanto que nos damos cuenta que nuestro perfil no resulta atractivo para una empresa. Todo esto da lugar a que la capacidad de reacción que podemos tener ante situaciones complicadas se vea mermada ya que  no estamos del todo preparados. De alguna manera es lo que le ha sucedido a muchas personas que  han visto perder su trabajo y no han sabido cómo enfrentarse a ello.

Isabel Iglesias

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9 thoughts on “La mentira del trabajo de por vida

  1. Hola Isabel.

    Aparte de compartir, por supuesto, tu visión y comentarios, la cosa, si me lo permites, es incluso peor. Porque ya no sólo no se trata de encontrar lo imposible, que es el supuesto trabajo fijo y para siempre. Es que en un país como España, cuando planteas la opción de contratación “freelance”, poco menos que se considera como anatema y a partir de ese momento, comienzan toda clase de conjuros y exorcismos, para limpiar los ojos y la mente de quien ha leído semejante atrocidad.

    Soy de la opinión de que en toda negociación, sea del tipo que sea, para que tenga éxito, debe plantearse desde lo que los americanos llaman una posición win-to-win; es decir, una postura entre iguales o al menos en la que ambas partes salgan beneficiadas. No es esa la impresión que se tiene del modelo de relación empresa-trabajador por cuenta ajena.

    Todo lo cual, me lleva a pensar que en realidad, el único objetivo de una contratación por cuenta ajena, tiene como fin último, obtener el beneplácito del sujeto para el sometimiento a los deseos de la compañía que le contrata, sin importar poco o nada, los del contratado. Lo que yo llamo, la esclavitud voluntaria.

    Resumiendo: si quieres que te contrate, debes desechar cualquier posibilidad de ser verdaderamente libre y feliz. Simplemente, me perteneces. Y por eso, también se descarta la opción de freelance.

    Personalmente, he tenido algún jefe al que directamente le molestaba que hubiera una atmósfera agradable y amistosa en la oficina. Y lo más contradictorio, es que con esa falta de empatía, hace años que se gana la vida como Head Hunter. O eso dice.

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  2. Cuanta razón Isabel, la falta de conocimiento del mundo real, la falta de experiencia, las altas expectativas de un nuevo profesionista con ganas de comerse al mundo nos llevan a todo lo que has descrito. Ya en la madurez y de los golpes que te da la vida abres los ojos a través de otro cristal y qué gran diferencia lo que se mira. Algunas instituciones han cambiado mucho su enfoque a sus alumnos, para que al egresar sean emprendedores y no unos súbditos de la industria. Gracias por compartir tus experiencias y visión Isabel. Saludos hasta la madre patria.

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  3. Que razón tenéis, Isabel y Luis. Te das cuenta que cuando dejas un trabajo, lo que el mundo ha cambiado y lo que te tienes que adaptar. Nunca piensas que te va a tocar a tí. Soporté la parte más dura de la crisis, pero los bancos me fueron asfixiando hasta que decidir salir, por la presión que te meten incluso los proveedores. El mundo está lleno de oportunidades, pero también hay que “agarrarse al tren” cuando se presentan. La situación socioeconómica vivida tampoco se esperaba que fuese tan larga. Ahora estoy en b.a.e. y vivo gracias a mi mujer, con cantidad de restricciones que nunca tuve, a pesar de mi perfil ahorrador.

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    1. Vaya Germán! lamento tu situación.
      Desafortundamente lo que cuentas es mucho más habitual de lo que nos esperamos.
      Solemos pensar que no nos va a pasar a nosotros hasta que sucede y es entonces cuando nos damos cuenta que no estamos preparados para ello.
      Me quedo con la idea de que de cualquier situación se aprende y se puede sacar una enseñanza.
      Mucho ánimo!
      Isabel

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  4. Bueno otra vez estoy aquí, en tus posts…
    Yo fui asalariado muchos años,, un día decidí montar un negocio. bueno he tenido dos… que bueno verdad.
    Lo malo es que nadie, absolutamente nadie me tuvo en cuenta en RR.HH de ninguna empresa al buscar trabajo. Es invisible.
    Oye pues fastidia un poco porque al final para una carrera profesional es impresionante, o no ? Pues no sirve, he tenido dos negocios, he aprendido mucho y he puesto mi pasta. Es normal que una persona de RR.HH ni mire ese aspecto ?. No tienen ni p…. idea que es ser emprendedor ni saben cuando alguien es un a persona especial.

    Otra cosa, para hacer una entrevista no hace falta 2 horas ” de entrevista ” para entrar en una maldita empresa de transportes o es que voy a entrar en la NASA ? . Ridiculo e inhumano..

    Por fortuna mi mujer trabaja.
    No tengo nada en contra de la gente de RR,HH hacen su trabajo y ya esta, Yo no quiero trabajar ahi,,, no quiero joder a la gente.

    Isabel.. te dejo tu opinión.
    De nuevo gracias y

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    1. Bueno Luis, a veces sí es necesario hacer una entrevista más o menos larga. Desconozco el puesto al que optabas ni tampoco el tipo de empresa.
      Pienso que el tiempo de todos es muy valioso con lo que no creo que las entrevistas se alarguen sin razón.
      Sí que estoy contigo con que los de RRHH posiblemente no seamos capaces de evaluar en condiciones un perfil de un emprendedor.
      Gracias de nuevo por pasarte por el blog.
      Isabel

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