¿Y tú que quieres ser, cabeza de ratón o cola de león?

Hace poco un compañero de trabajo me enseñó una gran lección sobre la actitud en el trabajo.

En su reunión anual sobre eavaluación del desempeño comentamos su reciente cambio de puesto de trabajo. Esta persona había estado trabajando durante varios años en el mismo puesto y, debido a los ajustes en plantilla que había hecho la empresa, fue necesario cambiarle a un departamento diferente.

En principio el puesto de trabajo era bastante similar aunque por las propias características del nuevo departamento asignado, era necesario que se “arremangase” más de lo que lo hacía en su anterior puesto. Lo cierto es que el cambio de puesto me preocupaba, ya que en alguna conversación anterior al cambio se había mostrado desmotivado y algo apesadumbrado, por la decisión de la empresas de ajustar sus condiciones laborales dada la situación por la que estaba pasando ésta.

Sin embargo, y para mi sorpresa, me encontré con un empleado altamente motivado y comprometido. Estaba claro que el cambio de Departamento le había sentado muy bien, de hecho, en la conversación que duró más de una hora, no habló en ningun momento de su malestar por el cambio de las condiciones laborales. Era una persona muy diferente a la que me había encontrado tan sólo unos meses atrás.

Me sentía bastante intrigada con el cambio de actitud y decidí preguntarle directamente.

Su respuesta fue contundente: se sentía una pieza clave en el nuevo Departamento, pese a que otros compañeros le habían dicho que era un departamento “inferior” al que se encontraba antes.

En cambio su percepción era muy diferente: había pasado de estar en un departamento donde se sentía poco valorado, al que le daban las tareas que el resto de compañeros no quería, a sentirse parte importante del nuevo departamento, pese a que sólo llevaba unos pocos meses.

Incluso la relación con sus nuevos compañeros había trascendido la empresa y quedaban fuera del trabajo, algo que no había sucedido en los varios años que llevaba en su anterior puesto. Prefería ser cabeza de ratón a cola de león.

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“Me pondré con ello en cuanto me acabe el café”

Para mí lo más importante de esta experiencia es la capacidad de la persona para cambiar su actitud frente a una situación, que podría haberle convertido en un empleado tóxico.

Fue una gran lección sobre cómo cambiar la actitud en el trabajo, y de cómo las personas pueden flexibilizar hasta llegar a convertir un aparente inconveniente en un una oportunidad.

La realidad es que este tipo de situaciones las he visto en numerosas ocasiones y pocas veces he podido ver un cambio de actitud tan positivo.

Por lo general, las personas suelen ver el cambio como una amenaza, y más cuando se trata de cambios en el puesto de trabajo.

Hasta hace unos años, antes de la crisis más concretamente, las programas de formación en las empresas estaban llenas de palabras relacionadas con la gestión del cambio, la capacidad de los empleados a adaptarse a los nuevos requerimientos de las empresas, flexibilización…..

Si preguntabas a los empleados, todos estaban altamente comprometidos con  la necesidad de asumir nuevas funciones, tareas, responsabilidades….. en defintiva, de adaptarse a las nuevas situaciones de la empresa.

Y en esto llegó la crisis y los Departamentos de RRHH nos vimos en la necesidad de ajustar plantillas, y por lo tanto reorganizar puestos y su contenido.

La realidad es que esta supuesta capacidad para adaptarse a los cambios ha brillado por su ausencia en muchos de nuestros empleados.

Realemente resulta dificil tener que plantearle a un colaborador que tiene que hacer funciones diferentes e incluso en ocasiones algo inferiores a las que venía haciendo hasta ahora. Lo más habitual es que haya cierta resistencia al cambio y que los acepten a regañadientes dada la situación actual pero su nivel de desempeño será discreto, esperando y suspirando por un cambio a su anterior puesto que, de sobra sabemos no llegará en un corto plazo.

A ninguno nos gusta ser apeados de una posición a la que hemos llegado después de mucho esfuerzo y trabajo pero está en nuestra mano hacer que en ese nuevo puesto demos lo mejor de nosotros mismos. Y es ahí donde nuestra actitud de cómo enfrentarnos al cambio maracará la diferencia frente al resto.

Hace unos años me contrató una empresa muy importante y conocida en la ciudad donde vivo. Fue como un sueño hecho realidad. Por fin mi trabajo iba ser reconocido en una gran empresa.

Lo cierto es que lo que me esparaba fue muy diferente de los que me había imaginado. Era un empresa tóxica llena de empleados y jefes tóxicos. Tardé poco en darme cuenta que no quería estar ahí pero ya era tarde para volver a mi antigua empresa, pese a que la relación con ellos era magnífica. A eso se sumaban los rumores sobre la situación de la empresa que no ayudaban mucho a mejorar el clima laboral.

Traté de capear los siguientes meses como pude hasta que la sitaución fue insostenible y decidieron cerrar el departamento. Aunque me quedé sin trabajo, fue un gran alivio.

Pocos meses después encontré un nuevo puesto en una empresa más pequeña y sin tanto relumbrón. Tras el chasco sufrido en la enterior empresa, mis expectativas no eran precisamente muy altas y mi actitud tampoco era la más adecuad dado que no creía que me pudiese ofrecer mucho a nivel profesional. Sin embargo, la empresa resultó ser un pequeño diamante en bruto que me permitió, por primera vez,  llevar a cabo una verdadera política de RRHH. Donde se creía con hechos, y no sólo con palabras, en las personas.

Y lo más importante de todo fue que supe cambiar a tiempo mi actitud para darme la oportunidad de conocer a esta empresa.

Tras esta experiencia tengo claro que prefiero ser cabeza de ratón a cola de león. ¿Y tú?


40 thoughts on “¿Y tú que quieres ser, cabeza de ratón o cola de león?

  1. Creo que es un círculo, según que momento te encuentres, puedes ser cola de león y luego convertirte en cabeza de ratón y luego volver a saltar a la cola de otro león. No sé si me explico, pero es como la vida misma: un constante reto que te encontrarás a medida que vas avanzando en tu camino profesional. Obviamente, al principio y si no tienes experiencia, casi siempre se empieza como cola de león, y si mantienes los ojos y los oídos bien abiertos, estudias el terreno, vas confiando más en tus habilidades y fortalezas, jugarás el papel que mejor vaya contigo y tu personalidad: cabeza o cola, no importa, es donde te sientas cómodo, feliz y exitoso.

    En mi propio blog, uno de mis entrevistados me dijo exactamente esa frase como su definición personal, es un emprendedor que va cosechando el éxito gracias a su arduo trabajo y sentido de pertenencia al equipo y el compañerismo.

    Alguna vez me lo preguntaron a mí, y la decepción fue que al contestar que yo quería ser cabeza de ratón, su respuesta fue …”eso, ni tú te lo crees”… Obviamente no era mi empresa ni yo su candidata, por supuesto no acepté la oferta, se veían nubarrones muy negros en mi horizonte.

    Gracias por esta excelente reflexión.

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  2. La verdad es que es difícil asumir que te van a bajar de categoría profesional después de luchar por llegar a donde se ha llegado. El ejemplo más claro lo podemos ver en los equipos de fútbol cuando un jugador titular indiscutible empieza a perder su sitio porque otro compañero se encuentra en mejor estado de forma. La reacción habitual es la rabieta, el desplante delante del entrenador al ser cambiado o las declaraciones sutiles dejando entrever su malestar. ¿Qué creo que falla en todo esto? Pues fallan tanto el jugador como el entrenador, en este caso tanto el empleado como la empresa o el jefe responsable del cambio. Los empleados tienen que saber que no son imprescindibles y estar preparados para los cambios, aunque no gusten, y los jefes tienen que tener la sensibilidad y la astucia de saber re-motivar (me invento el palabro ;)) a sus empleados para que no se les conviertan en un empleado tóxico como dices.

    Sinceramente, creo que no cuesta tanto trabajo, solo falta claridad en las empresas y las personas. Hablando más claramente y más humildemente creo que se evitarían muchos problemas en las empresas.

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    1. Hola Antonio:
      Buenca comparativa con lo de los equipos de futbol.
      Creo que todos debemos asumir que no somos imprescindibles, igual que en el futbol. Lo que ocurre es que una vez que alcanzamos una determinada posición nos apoltronamos y nos creemos que lo tenemos ya vitalicio. Es un tema que nos conviene tener en cuenta y trabajar todos los días para que podamos aportar algo nuevo y diferente.
      Si no, seremos uno mas.
      Muchas gracias por pasarte por el blog, Antonio. Un lujo de comentario.

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  3. Me ha encantado este artículo y cada una de vuestras respuestas. Todavía recuerdo mi primera entrevista de trabajo, con 20 años, y mi falta de experiencia. Me hicieron la pregunta sobre si prefería ser cabeza de ratón o cola de león. Hicieron falta varias experiencias laborales para conocer con mayor profundidad mis mejores habilidades y poder contestar con franqueza. En su momento, me quedé de piedra, y recordé en muchas ocasiones esa pregunta. Claramente, la diferencia es la actitud con la que se enfrentan los distintos retos profesionales, y la capacidad de adaptación al medio de cada uno de nosotros.

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    1. Hola Karen:
      Gracias por compartir tu experiencia con nosotros.La primera vez que escuché esa frase me pareció que era digna de ser enmarcada. Y por lo que veo a ti también te dejó una huella profunda.
      Como tu comentas, es necesario pasar por varias experiencias para poder decidir qué queremos ser. Y aún así es posible que cambiemos en función de la situación concreta.

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  4. Muy buen artículo y que pone de manifiesto una realidad existente en las empresas, la falta de adaptabilidad a cambios, especialmente cuando, supuestamente, son o parecen descensos en la carrera profesional. En mi opinión carecemos de flexibilidad y dinamismo para afrontar movilidades funcionales, si bien no es ´nicamente un problema de los empleados, ya que también las empresas tienen dificultades para concebir que las personas se puedan adaptar a puestos “inferiores” y habitualmente prefieren despedirlos. Es algo difícil de entender, aunque ocurre frecuentemente que a alguien que no sale adelante en un puesto nuevo superior, o bien cuando se amortiza un puesto o se reorganiza un departamento, antes que devolverle a su puesto antiguo o reubicarle en otro, dándole otra oportunidad, se le elimina (sobre todo en estos tiempos y con la actual regulación laboral en materia de despidos), lo cual provoca temor de los empleados a asumir responsabilidades “por si aquello no sale bien”. Hemos de perder los miedos y reorientarnos hacia una cultura más abierta de movilidad funcional, de diversidad de tareas y responsabilidades, dinamismo, retos, riesgos.

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  5. me ha gustado mucho tu reflexion, será porque el año pasado hice un cambio de trabajo con grandes expectativas y resultó que tal como lo contaste llegué a un lugar muy tóxico. Inicialmente me afectó mucho, me sentía totalmente deprimida, me preguntaba por qué no habia sido conformista y me había quedado en mi trabajo anterior, en donde profesionalmente me sentía aplastada pero estaba còmoda. Pero luego decidí buscar otro trabajo, y arriesgarme nuevamente al cambio, he ido a varias entrevistas y aunque aun no he concretado nada, me siento viva al sentir que tengo las riendas de mi vida, incluso me ha cambiado el ànimo en mi trabajo y no me dejo contagiar de ese ambiente tan particular. Antes me preguntaba mucho que preferia ser si cola o cabeza, hoy ya no me importa tanto-

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    1. Hola Ana:
      La situación que cuento es completamente real y desafortunadamente muy frecuente.
      A veces creemos que estar cómodos y conformarnos es la mejor opción. Si supiesemos lo que se nos viene encima posiblemente no haríamos algunos cambios. Pero justamente gracias a este tipo de situaciones podemos seguir creciendo y buscando recursos que creíamos que no teníamos.

      Gracias por tu comentario

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  6. Sabes algo, ésta reflexión la siento tan mía pues hace poco tiempo vive en carne viva eso mismo. Yo desempeñaba en cargo de Jefe de un Depto. Importante en la Cía, y debido a los resultados no esperados, prácticamente cerraron esa unidad. Una mañana uno de los altos ejecutivos me llamó a su oficina y me explicó la situación, y básicamente tenia dos opciones casi a la orilla de la siguiente hora. o Renunciaba o la compañia me echaría, y una tercer opción, era laborar junto a los s empleados que habían estado bajo mis ordenes en el Depto. Llanamente era !pasar de jefe a un miembro común en las actividades realizadas y aun con una reducción en mi salario.,
    Me sentí muy triste sabes, y la decisión era mía, tomarla o sumarme a la gran lista de desempleados en el país la conclusión, es que acepté mas que todo x un reto en mi vida personal mas que profesional y el temor a qedar desempleado, ! Al final, el respeto ganado ante ellos, de los que fuesen mis subalternos, y de los que hoy soy solo un compañero del mismo nivel laboral no ha permitido que me pierdan el respeto, y
    Muchos siempre me ven como lo hacían antes, y el apoyo y la admiración es manifestado x algunos de ellos en varias ocasiones. Se q vendra algo mejor para mi, mientras hoy! Sigo luchando dia a día.

    Gracias , saludos.

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    1. Hola Peter;
      Gracias por compartir conmigo y todos los lectores del blog tu experiencia personal.
      Creo que tu situación es un claro ejemplo de cómo adptarse pese a las circunstancias adversas. Te felicito por ello.

      Gracias por pasarte.

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  7. creo que todos tenemos miedo a los cambios, no sabemos si es para bien o para mal, y si es raro que un empleado o tu mismo sientan bien con un cambio obligado

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    1. Hola Miriam:
      Es muy lícito sentir vértigo ante un cambio. Quizás el miedo es algo mucho más fuerte y poderoso y si realmente las personas llegamos a sentir un miedo que nos paraliza, está claro que la zona de confort es grande. No podemos predecir todo lo que nos va a pasar pero ahí es donde estra en juego nuestras habilidades y la actitud para hacer frente los cambios.
      La vida es cambio!!

      Gracias por pasarte y dejar tu comentario

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  8. En ocasiones he preferido ser cola de león y tener la oportunidad de aprender de la cabeza del león, ya que a veces para ser cabeza de ratón hay que tener algo de “león”

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    1. Muy de acuerdo Almudena. Por eso soy de la opinión que nos conviene saber movernos entra la cola y la cabeza, me da igual que sea la del león, ratón ó como decía una persona hasta una garrapata.

      Muchas gracias por pasarte y por dejar tu comentario.

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  9. Definitivamente me parecio muy reflexivo, el cambio tiene ventajas y desventajas en cualquier situación la diferencia es si deseas salir de tu zona de confort enfrentando el miedo de dejar lo que es muy comodo, para experimentar un cambio y desarrollar tus habilidades en cualquier ámbito.

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    1. Sin duda Claudia. Cualquier cambio tienes sus pros y contras. No hay una solución mágica, pero esa es la mejor parte: el poder aprender de las situaciones de cambio.Cualquier cambio produciría un resultado y éste no tiene por qué ser necesariamente bueno ni malo. Todo depende de tus objetivos, expectativas…..Lo que para uno puede ser interpretado como bueno para otro es malo, regular, mejorable….
      Muchas gracias por tu comentario y por pasarte.

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  10. Gracias, súper reflexivo
    Creo que este ejemplo sucede en todas nuestras áreas de vida, en el trabajo, en la pareja, con los amigos, me encanto !!

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  11. Yo creo que todo radica en la actitud y aspiraciones que tengamos en ese momento y por la que quisieramos tener en el futuro , lo que si es un hecho es que si uno no cambia pierde el derecho a ser mejor , y las oportunidades no se repiten ya uno decidira si quiere ser cabeza o cola de lo que sea
    saludos.

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  12. La importancia, como mencionan, no es el “tamaño” del animal, sino que posición quieres ocupar. La manera más sencilla y cómoda de estar en un trabajo es siendo la cola del léon, dejando que el resto tome las decisiones, incluyendo las que afecten directamente mi trabajo. Es la manera más simple de no salir de la zona de comfort y de no afrontar nuevos retos.
    La cabeza del ratón siempre implicará mayores retos y, sobretodo, toma de decisiones. Y este creo es el punto clave para saber que posición es en la que quieres estar.
    No es sencillo encontrar gente que quiera cambiar su posición comoda de: recibir órdenes a dar órdenes, de ejecutar trabajos a planificar trabajos, de realizar proyectos a definir proyectos.
    La importancia rádica es que realmente conozcamos nuestras habilidades y capacidades para poder estar donde realmente queremos estar y, no sólo eso, que estemos donde realmente podemos estar.

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    1. Hola Luis:

      Intersante interpretación sobre la cola de león, no había pensado en ello.
      Es posible que jaya gente que no quiera asumir responsanbilidaes y quedarse como cola de león. Estoy de acuerdo contigo. Y no todo el mundo está preparado para ser algo más que cola. Hay personas que cumplen muy bien esa fución y se sienten felices con ello. ¿para qué oblgarles a cambiar?
      Quien no quiere un cambio dificilmente asumirá nuevas responsabilidades por mucho que le digamos que es lo mejor. Y hay personas que deciden vivir toda su vida dentro de la zona de confort. Es una opción como otra cualquiera.

      Gracias por tu comentario y por pasarte.

      Isabel

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  13. Hola: mis habilidades y capacidad de servir son mías. Dónde las ejerza es cuestión de las circunstancias del momento. Si mi intención es servir intensamente y con lo mejor de mí mismo, el que sea cola de león no significará nada: soy parte del león y seré la mejor cola, lo que me hará indispensable para el león. El ser cabeza de ratón no me hará más importante. Seré tan indispensable siendo cabeza como cuando era cola… seguro que si estoy dando lo mejor de mí mismo y mejor que nadie, yo seré indispensable y no el puesto que ocupe. El reconocimiento y
    … hasta la mejora económica y la retribución vendrán… porque el buen servicio llega a percibirse y a reconocerse: se paga la calidad del ser humano, no tanto las responsabilidades… ¿les parece?

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    1. Hola José Liborio:
      Está claro que, como tu bien dices, tus habilidades son tuyas y tu decides como ejercerlas.
      Si optas por ser cola de león, es una buena decisión y mejor aún que seas la mejor cola de león.
      ¿Puede un león estar sin cola ó un ratón sin cabeza?

      Saludos

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      1. Coincidimos perfectamente: no existe león sin cola ni ratón sin cabeza. ¿Se las puedes cortar? El león quedará incompleto y el ratón igual. Saludos y gracias por el comentario.

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  14. Muy importante la actitud con que asumimos nuestras labores en la empresa. Y de acuerdo a esta reflexión lo más importante es adaptarnos a los cambios.

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    1. Hola Carmen:
      Efectivamente la actitud juega un papel determinante en el trabajo. Puedes tener el mejor trabajo del mundo y sentirte una persona muy infeliz. O al revés.
      La capacidad de adaptarnos a los cambios para mí es determinante y cada vez más en un ambiente laboral donde el cambio es una constante.

      Gracias por pasarte y por tu comentario.

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  15. MIREN USTEDES YO CREO QUE CABEZA O COLA ES IRRELEVANTE, SI EL LEON O EL RATON ESTA DORMIDO O MUERTO, LO RELEVANTE ES ESTAR VIVO Y MOVERSE YA SEA COMO COLA O CABEZA,MUCHAS VECES SUCEDE COMO AL QUE PASA LA VIDA PELENADO POR MAS TIERRA Y AL FINAL CON DOS METROS ES SUFICIENTE. SALUDOS.

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    1. Hola Reyes:
      Tienes razón que lo importante es estar vivo y moverse. Ahora bien, una vez que lo estás, la decisión de ser cabeza o cola es relevante ya que posiblemente determinará tu actitud frente a las situaciones.

      Gracias por el comentario y por pasarte.

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  16. Cabeza de león, siempre 😀 Si el puesto no está disponible: cabeza de ratón, de escarabajo, de garrapata, de pulga… de lo que sea. La cabeza es innegociable. Aunque me ha costado mis años darme cuenta: no más colas, por muy deslumbrantes que sean los animales que las agitan.

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    1. Jajajaja muy bueno lo de cabeza de garrapata. Gracias Román por tu comentario.
      Tienes toda la razón en lo de las colas por muy deslumbrante que sea. Quizás ese sea el error, dejarnos deslumbrar por algo que puede ser y que no llegará a ser.
      Gracias por pasarte.

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  17. Que tal, esta frase me parece muy controversial. Tal cual indica Isabel, podemos ser cabeza de ratón o cola de león dependiendo de la situación. En temas de superación profesional prefiero ser cola de leon, ya que tendría como reto llegar a ser la cabeza del leon. Siendo cabeza de ratón no existe crecimiento al menos que saltes a la cola del Leon.
    Myriam, pudieras compartir las bases que utilizas para calificar a las personas que reclutas dependiendo de su respuesta a la pregunta: ¿Y TU QUE QUIERES SER, CABEZA DE RATON O COLA DE LEON?”

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    1. Hola Delmy:
      Muchas gracias por pasarte y por tu comentario. Como comentaba, la elección de querer ser cabeza de ratón ó cola de león dependerá de muchas cosas, entre ellas tus objetivos profesionales así como la situación en la que te encuentres.
      Creo que lo más conveniente es poder usar las dos opciones.Aunque seamos diestros ó zurdos, tenemos dos manos¿para qué usar sólo una si tenemos las dos?

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  18. Que suerte por parte de éste empleado poder disfrutar tanto en su recolocación. Desgraciadamente imagino que debe ser un caso más bien raro, pues como muy bien dices solemos tener una resistencia al cambio bastante grande.
    ¡Sin embargo este ejemplo nos demuestra que no todo cambio es para mal!
    Un saludo

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    1. Hola Marc:
      Yo creo que la clave de esta situación ha sido la actitud del empleado. Es lo que ha marcado la diferencia y sobre todo el vivir el cambio como una oportunidad. Por eso su percepción ha sido tan positiva.

      Muchas gracias por tu comentario y por pasarte.

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  19. Hay (y debe haber) gente “pa tó” (como dijo el torero); si no, no podríamos distinguir al ratón del león. Y por ello, cada uno estará más a gusto en uno u otro papel, dependiendo de sus aspiraciones, valores,….

    Yo, en ocasiones, he utilizado esta pregunta en los procesos de reclutamiento y me ha dado resultados fantásticos

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    1. Hola Myriam:
      Es cierto que tiene que haber gente para todo.También creo que dependiendo de las situaciones podrás ser cabeza de ratón ó cola de león. Seguramente la clave está en adaptarse a lo que te encuentras y poder usar uno u otro.
      No se me había ocurrido usarla en un proceso de selección pero te agradezco la idea.

      Gracias por tu comentario y por pasarte.

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