Espectador o protagonista: tú eliges

Hace poco he terminado de leer el libro de Alvaro González Alorda  , “Los próximos 30 años”. Aunque el libro está escrito en el 2010 y ya han pasado 5 años de muchas de las “predicciones” que menciona Álvaro, hay una en especial que me ha impactado: la decisión de ser protagonista o espectador de nuestra vida.

Reconozco que durante muchos años he sido una simple espectadora de mi vida profesional e incluso he llegado a pensar que la vida nos ofrece una serie de oportunidades y que si no había más era porque no eran para mí.

Al igual que le pasó a Álvaro, un hecho cambió su vida y marcó aquella persona en la que luego se convirtió, a mi me pasó algo parecido cuando abrí este blog y empecé a conocer un poco más qué eran las redes sociales.

Los primeros meses fueron de vértigo: había abierto una puerta desconocida. Todo lo que hasta entonces era conocido en mi profesión, se desvaneció casi de un plumazo dejándome ver una nueva manera de enfocar la gestión de personas mucho más conectada con ideas como la transparencia, la comunicación bidireccional o la marca personal.

En aquellos momentos fui consciente de que había un mundo paralelo del que no me estaba enterando de nada y que estaba sucediendo justo debajo de mis narices.

Fue justamente ahí cuando me di cuenta que había sido una mera espectadora y que quería empezar a retomar las riendas de mi vida profesional.

La necesidad de tomar las riendas de nuestra vida

En estos últimos años he tenido ocasión de tener muchas conversaciones con amigos, familiares o simplemente desconocidos que en un momento dado me han pedido ayuda u orientación laboral sobre su situación profesional.

Al final, la sensación con la que me quedo, sobre todo cuando está relacionado con la búsqueda de empleo, es que poco o nada se puede hacer en ese asunto e incluso algunos de ellos han llegado a resignarse con tener el trabajo que tienen y considerarlo como un peaje de la vida para poder acceder a otras cosas.

Lo más llamativo de todo esto es que, después de haber hablado con tantas personas diferentes, existen una serie de puntos en común que todos ellos citan en algún momento y que ha llegado a convertirse en una especie de mantra:

  1. Hay poco trabajo y pocas oportunidades: no puedo optar a más ¡Claro que hay poco trabajo! es algo muy habitual en situaciones de crisis económica. Ahora bien, todavía siguen habiendo ofertas de empleo y oportunidades laborales, quizá no sean tan visibles como antes y hay muchos más candidatos pero siguen habiendo oportunidades. De hecho faltan candidatos para profesiones nuevas en las que no hay prácticamente competencia. Ten en cuenta que si eres administrativo, por ejemplo, muy posiblemente vas a tener dificultades para poder encontrar oportunidades, y las que hay casi con toda probabilidad estarán mal remuneradas y con pocas posibilidades de desarrollo profesional. ¿Hasta qué punto te estás quedando obsoleto? hoy en día no basta con ser administrativo; es necesario añadirle algo más como un “especializado en”. La especialización y la cualificación nos abre puertas. Ser uno más nos hará llegar a ser invisibles laboralmente.
  2. “Más vale malo conocido que bueno por conocer” Sin duda alguna es una de las frases que más daño ha hecho, y seguirá haciendo a los que siguen instalados en la autocomplacencia¿Te has planteado por un momento salir de tu zona de confort y darte cuenta de que si quieres tener un trabajo mejor con un salario mayor vas a tener que trabajar mucho y duro? Desafortunadamente hemos vivido unos años durante las vacas gordas donde parecía que lo habitual era tener muy buenos puestos sin casi mover un dedo. Quien lo conseguía se convertía casi de inmediato en el ídolo de la empresa. Al fin y al cabo, ¿a quién no le gusta poder ganar mucho dinero sin casi esfuerzo? Ya lo he comentado en más de una ocasión: hemos pagado mediocridad a precio de talento y resulta difícil poder asumir de nuevo que si ganamos más es porque trabajamos más, o porque tenemos unas habilidades diferentes a las del resto. Y eso sólo se consigue con mucho esfuerzo y actualizándonos constantemente.
  3. “Para lo que me pagan, mejor no me esfuerzo mucho” Esta idea se ha instalado como una especie de virus en la forma de pensar de mucha gente. Entiendo que es una reacción muy típica cuando no nos sentimos valorados ni apreciados en nuestro trabajo. Sin embargo, esta actitud no perjudica a la empresa para la que trabajamos: nos perjudica a NOSOTROS ya que estamos rebajándonos como profesionales. Si esa es nuestra actitud en nuestra empresa actual, ¿quién va a querer contratarnos?¿volveremos a hacerlo en un nuevo puesto de trabajo cuando no veamos nuestras expectativas satisfechas? Quizá ya ha llegado el momento de empezar a darnos cuenta de que si queremos que suceda algo diferente en nuestra vida profesional tenemos que ser nosotros los que lo provoquemos. Nadie va  a venir a solucionarnos la papeleta.

Yo he decidido ser protagonista de mi vida

Durante una parte importante de mi vida profesional he pasado por alguno de estos puntos. He sido espectadora de mi vida, he esperado a que “alguien” me solucionase un problema o me he escudado en lo “mal” que me trata la empresa para justificar mi desgana o apatía.

Sin embargo llegó un momento en el que decidí que yo quería ser protagonista de mi vida: quiero equivocarme, probar cosas nuevas sin que me las cuenten otros, quiero lanzarme y decir que un día creé una empresa aunque todavía no sé si saldrá bien, quiero dejar de ver los toros desde la barrera aunque me lleve alguna cornada que otra.

En definitiva, quiero ser yo la que decida por mi para que dejen de hacerlo las circunstancias, los demás o la empresa para la que trabajo.

A cambio SOLO obtendré una cosa: la libertad de decidir quién quiero ser en cada momento.

Tú eliges.

Isabel Iglesias

Evento Jornadas Marca Personal Diputación Granada


7 thoughts on “Espectador o protagonista: tú eliges

  1. Hola Isabel, que buena sacudida nos estas dando, hay que ponerse las “pilas” y luchar por lo que el profesionalismo nos dicta y el ímpetu que le impregnemos nos de la dirección de SER. Gracias por el aporte, excelente reflexión para iniciar la semana.

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  2. Fuera la autocomplacencia, el calorcito de la zona de confort y las excusas que se basan en la mediocridad, en la falta de crítica para mejorar y en las excusas. Tenemos la elección de ser protagonistas de nuestra vida. Muy bueno el post Isabel. Un abrazo

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