¡Respeta mi trabajo!

Sé tú mismo, el resto de los papeles ya están ocupados

Hoy quiero empezar este post con esta maravillosa frase de Oscar Wilde que me va a dar pie a hablar de un tema que desafortunadamente veo más en las redes: la tendencia a copiar lo que otros hacen o dicen y a venderlo como propio.

Cuando suelo hablar de temas de marca personal, me gusta recalcar bastante la idea de que es fundamental aprender a diferenciarnos, a que nuestro perfil realmente destaque entre todo el maremágnum de perfiles que coexisten en las diferentes redes sociales si queremos generar visibilidad sobre quiénes somos.

Y digo aprender porque, afortundamente, es algo que cada uno de nosotros puede hacer probando diferentes opciones hasta dar con la que te resulta más adecuado para tus objetivos.

En esto de diferenciarnos no hay fórmulas mágicas. Cada uno necesita encontrar qué es lo que le funciona, lo que en realidad encaja con su forma de estar en las redes y cómo quiere presentarse como profesional.

Conviene tener en cuenta que cuando nos decidimos a gestionar nuestra marca personal, no se trata solo de abrirnos un blog, generar contenido o tener una cuenta en Twitter. Es algo que va mucho más allá y que enlaza directamente con nuestra imagen  y reputación como profesionales.

Es frecuente que en un primer momento caigamos en la tentación de copiar o imitar lo que otras personas hacen al ver los buenos resultados que tienen.

Sin embargo, el tiempo hará que cada uno de nosotros encuentre su propio estilo sin necesidad de caer en el error de copiar la estrategia de visibilidad que puedan tener otras personas, por muy  buena que puede parecer.

Cuando decidí lanzarme a las redes con mi blog recién abierto, recuerdo haber leído una entrevista que le habían hecho a Isra García donde comentaba que para poder conseguir resultados en las redes sociales, era necesario compartir de forma gratuita lo mejor de ti, tus mejores contenidos, tus mejores ideas…..

reputación

Aquello me resultó chocante al principio ya que entraba completamente en conflicto con mi idea en aquél momento de guardar de forma celosa mis conocimientos y de no compartirlo con nadie, no vaya a ser que alguien te lo copie y se aproveche.

Con el tiempo aprendí que Isra tenía más razón que un santo por una sencilla razón: por mucho que decidas compartir tus conocimientos en la red, es tanto lo que consigues a cambio que sin duda alguna es una de las mejores estrategias de promoción personal que uno puede hacer.

Piénsalo de la siguiente manera: si tú tuvieses que contratar a alguien para que te hiciese un determinado trabajo, ¿a quién elegirías?:

¿A aquella persona de la que no tienes nada de contenido para poder hacerte una idea de cuáles son en realidad sus conocimientos y que se limita a poner su catálogo de servicios en una página web sin más?

¿O aquella otra que no tiene inconveniente en hablar y generar contenido de forma habitual sobre su área de experiencia, compartiendo incluso información por la que otros piden dinero?

Ahora bien, en redes sociales no todo es de color de rosa, sino que hay tantos tonos como personas pululamos a diario.

Y de la misma manera que me encuentro con muchísimas personas generosas que están dispuestas a compartir sus conocimientos a cambio de nada, también me estoy encontrando con gente que está aprovechándose de todo ese conocimiento que muchas personas comparten de forma gratuita para atribuírselo y además, venderlo como propio.

Y no me refiero a que en un momento dado puedas “inspirarte” en un post de alguien para escribir el tuyo, que eso es algo que todos hacemos, sino más bien a malas prácticas que incluso podrían ser susceptibles de una reclamación legal.

A lo largo de estos últimos meses he podido asistir atónita a cómo algunas empresas han decidido matricular en alguno de los cursos que impartimos a gente afín a ellos para robar nuestro material y luego usarlo con sus clientes.

Incluso han llegado a apropiarse de propuestas y ni siquiera han tenido la agudeza de cambiarle los títulos a los cursos, apareciendo los mismos de nuestras propuestas.

Prácticas reprobables y que dicen mucho de las tácticas que utilizan algunas personas y empresas cuando consideran que eres una amenaza para sus intereses.

Quizá lo que más indignación me produce de este tipo de situaciones es que haya gente que todavía no se ha enterado de que va esto de las redes y que se piensan que ocultándose detrás de una pantalla de ordenador, todo es posible.

Porque no nos equivoquemos, NADA en las redes es gratis, aunque sí lo parezca. Ni siquiera el hecho de que cojas contenido de otras personas y te lo apropies o lo uses para poder vender tus servicios.

No, no es gratis. Estás pagando con algo que vale mucho más que el dinero que eso puede costar: tu reputación profesional

En el momento en que un profesional decide apropiarse de algo que no le pertenece está dejando claro que ya ni siquiera se respeta así mismo como profesional.

Aprovechemos el poder de las redes sociales para compartir, cooperar y colaborar.

Todo lo demás, no tiene cabida. Y si no, ya se encargarán los demás de decirte que no hay sitio para ti.

 

Isabel Iglesias

 

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18 thoughts on “¡Respeta mi trabajo!

  1. Hola Isabel,

    La verdad es que tu post me ha dejado alucinada. Y algunos comentarios todavía más, como el del amigo Antonio. Recuerdo como si fuera ayer un artículo de Eva en su blog tratando precisamente este tema a raíz de sufrir una mala experiencia. Por lo visto está a la orden del día… Y ya el colmo es el hecho de apuntarse como infiltrados en vuestros cursos para robar un trabajo que ha costado horas elaborar.

    En fin, como bien dices, qué menos que mencionar y hacer un link a las fuentes originales para atribuirles la autoría.

    Un abrazo.

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    1. Pues si Pilar, es increíble lo que algunos llegan a hacer. Y lo más triste es que detrás de esa persona que se matriculó hay una empresa.
      Imagínate su escala de valores!!!
      Gracias por pasarte por el blog.
      Isabel

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  2. Buenos días Isabel.

    Como bien comentas, uno de los males de nuestro tiempo es la imitación y la búsqueda del resultado rápido, fácil y sin esfuerzo.

    Sin embargo, si que creo que no hay mejor escaparate que uno mismo y en el momento en que nos mostramos a todos tal y como realmente somos, tanto en lo profesional o lo personal, las dudas acaban. Se nota cuando un perfil es sincero y no simple impostura. El “postureo” tiene las horas contadas una vez empiezas a relacionarte con un perfil de este tipo.

    En mi sector, también es muy común el Copia&Pega y los proyectos de 420€ a través de la Fundación Tripartita, pero llegó un momento en que decidí que aquellos clientes que preferían valorar este tipo de proyectos, no eran clientes para mi, igual que no soy proveedor para ellos.

    En muchos de estos casos, solo ha sido cuestión de tiempo el retomar contacto y que vieran que realmente, habían pagado por nada.

    En fin, paciencia y a dar de nosotros mismos lo mejor.

    Saludos desde Gandia.

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    1. Gracias Jose Manuel por tu comentario y por el ratito tan bueno que compartimos el otro día.
      No puedo estar más de acuerdo contigo.
      Al final uno elige dónde quiere posicionarse en el mercado.
      Seguimos en contacto!
      Isabel

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  3. Hola Isabel
    La formación para empresas en este país es un caso perdido. Las “cutre-empresas de formación bonificada tripartita” copian tus contenidos, montan un curso bonificable de 420 euros que consiste en los apuntes o powerpoint copiados y se lo ofrecen a las empresas con una tablet de regalo. Luego vas tú ofreciendo calidad y te dicen que lo que ofreces ya lo tienen gratis con la “cutre-empresa”. Estoy convencido de que te ha pasado eso.
    Hace tiempo descubrí por internet un “curso de formación” de esos que se titulaba exactamente como mi libro. El temario era la sinopsis de mi libro. Sospecho que el que se apuntaba a dicho curso recibía un ejemplar de mi libro y punto junto con el examen corregido y el título. Se embolsaban los 420 euros y p’alante.
    Tomé la decisión de dedicarme exclusivamente a la formación en universidades porque paso de entrar en estas guerras inasumibles. Parece el caso de los chinos que copian ropa y de todo.
    Un saludo

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    1. Esa es otra Antonio.
      Yo también lo he vivido: formadores que se leen un libro y que te montan un curso con eso.
      En fin, supongo que el mercado hace su propia selección natural en ese sentido.
      Gracias por pasarte amigo!
      Isabel

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  4. Hola Isabel,
    A mi me sucedió algo parecido hace algún tiempo. Pero ni siquiera se dignaron a matricularse en alguno de nuestros cursos.
    Me pidieron una propuesta de curso de Marca Personal on-line. Les envié mi propuesta y me dijeron que la estudiarían y… ¡tachan! Al mes, sin decirme nada, mi propuesta estaba en su plataforma. Cambiaron 4 cosas y “palante”. Eso si los títulos y el formato de cada módulo, ¡igualitos!
    En fin… como dice Guillem, ¡eso es que gusto! jejeje
    Un saludo y encantado de pasarme por aquí. Me gusta tu blog.

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  5. Hola Isabel, muy cierto lo que abordas. Me recuerdas una frase que mi papá (un simple panadero por cierto) me repetía hasta la saciedad, “que la persona que se dedica tan solo a imitar, fracasa”. Sin saber nada de Marca Personal, me aconsejaba que siempre tratara de ser yo, de la manera más simple y llana posible.
    Gracias por tu post, siempre inspirador y saludos

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  6. Coincido con Guillem. Lo de copiar (con mala fe) es una práctica más extendida de lo que querríamos pero cógete a que se copia a los buenos 😉
    A pesar de todo, es genial todo este mundo 2.0 y creo que si seguimos apostando por compartir cada uno nuestros aprendizajes, avanzaremos más como humanidad.
    Un abrazo!!!

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    1. Claro que su Célia!
      Una cosa no quita lo otro. A mi me encantan las redes y sigo apostando por compartir contenido.
      Ahora ben, no pienso callrame con algunas cosas que me parecen que hacen muy poco por el espíritu de colaboración de las redes.
      Gracias por pasarte!
      Isabel

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  7. Yo te agradezco que compartas tus conocimientos, pues entre tú y muchos más estoy aprendiendo cosas que no sabía, y al mismo tiempo me das ánimos cada vez que te leo, y eso que llevo poco tiempo.
    ¿Para que están los vínculos?, es archisabido, que cuando coges algo que no es tuyo, lo propio es vincularlo, cada uno sabe de su profesión o de sus experiencias vividas, y la gente que os leemos, nos nutrimos de vuestros conocimientos. Por lo menos el “vinculo”, a mi parecer, es una manera de agradecimiento que das a la otra persona, por exponer esos conocimientos que un@ no sabía. Si no lo vinculas me parece un robo
    De todas maneras eso pasa, dentro y fuera de la red, hay personas para todo.

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