Mi tiempo vale más que el tuyo

Uno de los jefes que he tenido a lo largo de estos años me insistía mucho en la necesidad de sacar siempre tiempo para atender visitas “imprevistas” o cumplir con determinados compromisos que no siempre apetecen.

Su razonamiento en este sentido era muy claro: cualquier persona que quiere contactar contigo para venderte algo puede ser un posible cliente. La diferencia muchas veces estriba en la imagen que se lleva de ti o de tu empresa.

Si hay algo que he aprendido en estos últimos años es que tu aparente buena posición en una empresa es algo efímero: hoy trabajas en un sitio y mañana ya no.

Los trabajos de por vida o por muchos años empiezan a ser una especie en peligro de extinción.

Ni las empresas ni muchos empleados quieren gente que se perpetue en su puesto: las empresas, porque saben que tener una estructura flexible puede suponerles que ganen en competitividad con lo que no les tiembla la mano a la hora de aligerar su estructura cuando hace falta.

Y los empleados porque, a diferencia de lo que ocurría hace unos años, cada vez más tienen claro que el pasar muchos años desarrollando las mismas funciones en un mismo sitio juega claramente en contra de su propia empleabilidad.

Es por ello que cada vez más me llama la atención que haya personas que, escudándose en sus numerosos compromisos profesionales, no sean capaces de devolver un simple correo de respuesta a una propuesta que te han pedido, devolver una simple llamada de teléfono o que consideran que su tiempo es demasiado valioso como para poder dedicarte media hora para colaborar en un proyecto donde, además, va a servir para darle visibilidad a su empresa.

Soy consciente de que el día a día nos absorbe en muchas ocasiones y que resulta difícil poder sacar tiempo para estas “menudencias” que no aportan nada de valor. O quizá si.

red de contactos

A lo largo de estos años, he aprendido que lo más importante no es lo que pone en mi tarjeta de visita.

Ni siquiera que mi mesa o mi ordenador sea de un determinado tamaño o que pueda tener un despacho con una puerta para poder cerrarla en un momento dado y hacer ver que lo que hago es muy importante.

De hecho, nunca he tenido ningún objeto personal en mi mesa porque soy de la opinión que lo importante es lo que cada uno lleve dentro: conocimientos, experiencia y, sobre todo, red de contactos.

Cada vez que me ido de una empresa o cuando me despidieron, pude recogerlo todo en 10 minutos escasos precisamente porque lo importante lo llevaba encima.

Se necesita poco tiempo para “recoger” tu experiencia laboral, tus conocimientos o tus contactos porque te acompañanan a donde quiera que vayas.

Estoy demasiado ocupad@ para ti

Es por ello que no termino de entender por qué hay personas que cuidan tan poco algo que tiene muchísimo valor, y es precisamente la red de contactos.

Esas personas a las que no les devuelves una llamada o no contestas a sus correos.

Esas personas que hoy no dejan de ser un nombre y apellido, alguien que quiere cerrar una venta contigo o un proyecto pero que no sabes qué pueden aportarte mañana.

Esas personas que mañana, cuando a lo mejor tu situación cambie, pueden ser la llave para que puedas acceder a una nueva oportunidad laboral, a un proyecto nuevo o simplemente que pueden ofrecerte conectar con otras personas inaccesibles para ti.

Y a pesar de eso cada vez más me encuentro con personas que deciden ignorar estas posibilidades y que deciden que no tienen tiempo para atenderte o simplemente mandarte un correo.

Y es justamente ahí donde está el error, porque no es que no tengas tiempo para ellos: es que no tienes tiempo para ti, para crear una red de contactos sólida que puede ofrecerte oportunidades reales.

Sabéis que soy una gran apasionada de las redes sociales y que creo fervientemente en el networking.

No voy a contarte lo maravilloso que significa tener una red de contactos ni las ventajas que supone porque doy por hecho que las conoces y que ya hay mucha gente escribiendo sobre ello, pero sí quiero hablarte de lo que puede suponer no tener tiempo para esto:

  1. Cada vez que no contestas un correo de una persona o una llamada, aunque simplemente sea para decirle que no te interesa o que no es el momento adecuado, estás proyectando una imagen de ti tanto a nivel personal como profesional. Solo voy a pedirte que te pongas en el lugar de la otra persona y que imagines que eres tú esa persona que manda el correo que no recibe respuesta, ¿qué imagen te llevarías tú de la persona que no te contesta? posiblemente no sea muy positiva. Y probablemente es esa la imagen que estás transmitiendo. ¿Te sientes cómod@ con ello?
  2. Es cierto que hay personas que pueden ser excesivamenate insistentes y que incluso podemos sentirnos agobiados por el nivel de seguimiento que nos hacen. Afortudamente, y por mi experiencia, son las menos y la mayor parte de estas personas suelen entender perfectamente que no estés interesado en un momento dado. Ahora bien, el poder mantener una relación fluída y que no estemos dando la callada por respuesta supone que en un momento dado podamos recurrir a estas personas sin que se nos caiga la cara de vergüenza de ver cómo en el pasado no hemos tratado de forma apropiada a alguien. Recuerda que como tú trates a los demás, así te tratarán a ti.
  3. Cada vez que no contestas un correo o no devuelves una llamada estás cerrando una puerta, una posibilidad o perdiendo un contacto. Hoy estás aquí, pero no sabes dónde estarás mañana. Tu red de contactos hoy en día es tu mayor tesoro. Las mejores oportunidades, casi con toda posibilidad, te llegarán a través de una tercera persona o, por lo menos te permitirán poder conectar con otras que te abrirán nuevas opciones. Es por eso por lo que para mi es tan impotante poder agradecer y contestar todos los mensajes que recibo. Tener una red de contactos no es coleccionar seguidores: supone cuidar y valorar las personas que deciden interactuar con nosotros.

En un mundo tan hiperconectado como el actual no podemos permitirnos el lujo de no tener tiempo para cuidar nuestros contactos ya que éstos hablarán de nosotros. Cómo lo hagan, dependerá de ti.

Isabel Iglesias

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8 thoughts on “Mi tiempo vale más que el tuyo

  1. Hay una técnica de manipulación para seducir (generalmente se habla de ligar) que consiste en establecer limitaciones temporales. No tengo tiempo, ando muy liado etc etc.
    Generalmente la gente las aplica en el entorno laboral para hacerse los importantes artificialmente.
    Básicamente parece que si atiendes a alguien es que no estás ocupado.

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    1. Gracias A saber por tu comentario. Tienes toda la razón de mundo. Parece que es algo normal hoy en día sentirse ocupado para hacer ver a los demás que somos importantes. Es un mal de nuestro tiempo: aparentar que somos algo que no somos.
      Muchas gracias por el matiz que hs introducido. Me parece muy relevante!
      Isabel

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  2. Con cierta frecuencia, recibo propuestas y ofertas de empleo que literalmente, están a años luz de algo que me pudiera interesar lo más mínimo. Y sin embargo, siempre respondo, amablemente, que no me interesa.

    Y lo hago, no por cierto egoismo de intentar quedar bien por si acaso el día de mañana tuviera que arrepentirme. Lo hago por una elemental norma de cortesía y de educación. Eso es algo que muchas personas parece que eliminan de su comportamiento al arribar a un puesto que consideran exento de tales tributos. Y se equivocan.

    Decir, “gracias” y “por favor”, es gratis. Responder con un par de líneas a una propuesta que no te interesa, y declinar la oferta, es un signo de respeto por la otra persona. Igual que atender a alguien inesperado aunque no tengas tiempo.

    Se trata de respetar al otro y algunos piensan que hay ciertos puestos de trabajo en donde ya no necesitan “rebajarse” a tales actitudes.

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    1. Toda la razón Carlos. De hecho, algo que mi socio y yo solemos decir con frecuencia, es que el desempleado de hoy puede ser el cliente de mañana. Con esto lo que quiero transmitir es que nuestra situación puede cambiar en cuestión de poco tiempo y conviene tenerlo presente ya que hoy nuestra posición puede ser privilegiada pero los demás, especialmente si no los hemos tratado bien, se acordarán con toda seguridad de nosotros cuando nuestra situación no sea tan ventajosa.
      Gracias por pasarte.
      Isabel

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  3. El tiempo se ha convertido en una activo que hay que cuidar muy bien. A pesar de ello coincido con el planteamiento del post. El spam hace que no respondamos muchos correos. Yo hago contra spam, si me tratan de vender algo, visito su web, les digo que muchas gracias por su ofrecimiento y que tal vez le interese una auditoria SEO ya que su web admite mejoras de posicionamiento. Lo hago con educación pero las respuestas han sido silencio en la mayoria de los casos y alguna que otra respuesta aséptica.
    El networking es el nuevo puerta a puerta mejorado aunque muchos no se han enterado.

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