@monicavide en El Rincón del blogger: “Por favor, no lo llames suerte”

Hoy os traigo un post muy íntimo y personal de una persona a la que he tenido la gran suerte de poder “conocer” a través de las redes.

Una gran profesional, que como tantos otros, ha conocido los sinsabores del desempleo a una edad que podría hacer presagiar casi el fin de su carrera profesional.

Es por ello que me siento especialmente afortunada por el hecho de que Mónica haya querido compartir con todos nosotros lo que le ha supuesto a ella quedarse sin trabajo con más de 45 años.

Un hecho que ha sido una de las mejores oportunidades que le ha brindado la vida.

¡Espero que os guste!

Como tantas otras personas a nuestro alrededor, yo fui despedida de una gran empresa tras muchos años de abnegada dedicación y contando ya con más de 45 primaveras a mis espaldas.

Hasta aquí, nada nuevo, una historia común en estos tiempos que nos ha tocado vivir.

¡Maldita crisis!,  me decían muchos.

Dos años después, tras un apasionante periodo de mi vida lleno de descubrimientos, personas, lecturas, vivencias y aprendizajes, yo digo: “bendita crisis”.

No quisiera parecer poco empática, vaya por delante mi comprensión hacia todos aquellos que han vivido y siguen viviendo momentos muy difíciles en sus vidas, relacionados con la debacle económica. Cuento entre ellos a algunos queridos amigos y familiares.

Hoy escribo desde la perspectiva más íntimamente personal -aunque he podido constatar que muchas personas en mi entorno han vivido procesos muy similares al mío- y con la ilusión de que mi historia pueda aportar una mínima luz a una sola de las personas que me lean.

El día de mi despido di el primer paso de un viaje fascinante que, si bien no ha terminado y creo que nunca terminará, a día hoy tengo la sensación de que ha culminado uno de sus hitos.

“Tú eres diferente”

“Tú eres diferente” me dicen… ¿diferente a qué, o a quién?

Si buscar en mi interior lo que verdaderamente soy, revisar mis creencias y trabajar para ahuyentar mis miedos es ser diferente, sí, soy diferente.

Si decidir, a pesar del hastío y la pereza, salir a hacer muchas cosas con la ilusión de que entonces me pasen muchas cosas, de conocer a muchas personas con la esperanza de descubrir entre ellas a grandes personas, es ser diferente, sí, entonces lo soy.

suerte

Si aplicarme en entender y aprender nuevas tecnologías, tan distintas de aquéllas que me acompañaron durante mi formación de “babyboomer”, convirtiéndome en inmigrante digital para poder disfrutar de ellas y sacar partido a todas sus ventajas es ser distinta, si, soy distinta.

¡Pues viva la diferencia!

Porque vale la pena romper esquemas y derribar barreras para, lentamente pero con firmeza, ir encontrando tu nuevo yo que no eres más que tú mismo, pero la mejor versión de ti mismo.

Porque cada vez que dices yo soy así pierdes una oportunidad de ser de otra manera. Cada vez dejas que el tedio te retenga encerrado en tu cáscara en lugar de romperla y salir al mundo, estás perdiendo un mundo de posibilidades.

Porque cada vez que dices esto no es para mí estás dejando de lado un amplio espectro de conocimientos y habilidades que te ayudarían a ser mejor como profesional y como persona.

Porque cada vez que te quedas mirando la puerta cerrada ante tus ojos, otras muchas puertas se están abriendo a tu alrededor para que otros las traspasen.

Porque cada vez que renuncias a trabajar por construir tu futuro, estás dando un paso más para acabar construyendo los futuros de otros.

Ahora, iniciando el capítulo tercero de mi vida, miro hacia atrás sólo un momentito, sólo para ver las huellas de mis pasos y ¡ha merecido tanto la pena!

Por el sugestivo destino al que me está llevando este viaje, pero también, y sobretodo, por el viaje mismo.

Lo importante no es lo que consigues, sino la clase de persona en la que te conviertes durante el proceso

Esta frase de Javier Iriondo me ha acompañado desde el inicio y espero no perderla de vista.

El gran error sería llegar a pensar algún día que ya está todo hecho.

Never stop.

No sé si tengo derecho, pero desde este momento de mi vida te animo a que te preguntes si estás feliz con la tuya, a que te cuestiones tus creencias y tus verdades inapelables.

“Revisa lo que crees que eres. Revisa lo que sueñas si cuando lo repasas con el pensamiento no te llena de emoción ni te ilusiona” en palabras de la gran Mercè Roura, que tanto me ha inspirado todo este tiempo.

Cuando ya conozcas tus anhelos y hayas identificado tus miedos, empieza a trabajar, caminar, avanzar, transformar, descubrir.

“Lo que deba permanecer, permanecerá, lo que deba desaparecer, desaparecerá, como escribió en su día mi querida Antonia Arévalo.

No escuches al que te diga que estás loco, que no puedes, que no se puede.

Cuando empieces a proyectar tu éxito, los mismos que te decían que no podrías te dirán que tuviste suerte.

Sé diferente tú también.

Y disfruta del viaje.

 

Mónica VideMónica es Licenciada en  Historia del Arte por la Universidad de Barcelona.

Tiene un Master en Gestión y dirección de Recursos Humanos en el Centro de Estudios Financieros de Madrid así como un postgrado en Social Media & Content management en Inesdi.

Ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en consultoría de RRHH con extensa trayectoria en desarrollo de negocio y gestión de equipos.

 Fascinada por las tendencias actuales en el ámbito de la Gestión de Personas y su evolución en el entorno 2.0., he descubierto las Redes Sociales (Social Media) y su enorme potencial para impulsar la necesaria transformación en las relaciones internas y externas de las organizaciones.

 Es colaboradora de la revista digital La Nueva Ruta del Empleo como blogger en temas de Recursos Humanos y desarrollo de personas.

Puedes conocerla un poco más visitando su perfil de LinkedIn.

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27 thoughts on “@monicavide en El Rincón del blogger: “Por favor, no lo llames suerte”

  1. Genial post, me he sentido identificada en muchos aspectos. Al final, todo se resume en salir de la zona de comfort y olvidarse del miedo a lo desconocido porque ahí es en donde está la “magia”. Oídos sordos a todos aquellos que están paralizados por el miedo y que tienden a apagar tu luz diciendo que “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Todo aquello que no te hace sentir mariposas en el estómago, no merece la pena. Eso es lo que a mí me pasa cada vez que me visualizo trabajando en mi profesión, por eso lucho día a día a pesar de que muchos crean que no estoy en el camino correcto. Sin duda, tus palabras refuerzan mis ganas y mi ilusión. Gracias por tu post.

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  2. Mónica siempre me ha sorprendido por su positivismo, su ganas de hacer cosas de cambiar,….pero es cierto que le he visto un cambio en su manera de afrontar los cambios, la última vez que quedamos para hacer un café lo note en el brillo de tus ojos, en tu manera de hablar de ver las cosas. Es una reflexión desde lo más profundo y que la has llevado a cabo. Muy valiente!!!

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  3. Grandioso Mónica! Y muchas gracias Isabel por compartirlo con nosotros.
    No puedo estar más de acuerdo contigo Mónica y felicitarte por tu gran hazaña. Puedo ponerme en tu lugar, aunque con diferente perspectiva, yo decidí luchar por conseguir el trabajo que deseo a pesar del momento y a pesar de no tener la “maldita” experiencia. Fue y es difícil cada día pero, como tú, no me arrepiento de la situación y creo que está siendo muy enriquecedora.
    Muchas gracias por compartir con nosotros una historia cercana y a la vez poderosa.
    Fuerza para el camino, porque en la suerte no creo 😉

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    1. Nerea, gracias por tus palabras, en mi caso la “suerte” empezó cuando alguien tomó por mí una decisión. Quizás por eso no lo siento como una gran hazaña.
      Mucho más valor es el que demuestras tú en tu lucha, la fuerza del deseo y la determinación son tu motor, y cuando alcances tu destino y te digan que tuviste suerte, una sonrisa íntima que será una pequeña recompensa.
      Y eso ya nadie te lo quita.

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  4. ¡Hola tocaya!

    He llegado hasta aquí gracias a Ángel y estoy encantada.

    Yo, como dejé de trabajar a los 43, la única diferencia es que yo renuncié voluntariamente. Tomar esa decisión me costó años de infelicidad y meses de angustia antes de dar el paso final.

    Ha pasado casi un año y puedo decir alto y claro que no me arrepiento de lo que hice. Ahora me dedico a lo que amo, terminar mi segunda carrera para ser profesora de literatura algún día, y escribir todos los días.

    Ahora leo, hago deporte, paseo a mi perro, tengo tiempo para mí y para mi familia, no me puedo quejar. Mi vida de antes era una queja continúa, quizás porque yo nunca me he identificado con mi trabajo, ni he entendido que hacer rico a otro me tuviera que motivar.
    Siempre pensé que me tenía que dedicar a algo útil y enseñar lo es.

    Sé que puede resultar extraño e incluso ofensivo para los que trabajaban 40 o 50 horas semanales o para los que necesitan urgentemente encontrar un empleo, pero yo nunca he sido más feliz que ahora.

    Como le decía siempre a una de mis compañeras: no se puede vivir sin dinero, pero sin trabajar se puede vivir perfectamente. Ya te digo.

    Un abrazo

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    1. Querida Mónica,
      Sin duda alguna tuviste mucho coraje al dar ese paso, que no te tiemble ni una pestaña si alguien te mira raro por haber hecho lo que hiciste.
      Cuando llegues a ser la gran profesora que vas a ser, te dirán que tuviste suerte.
      Un beso

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      1. Tengo suerte porque hago lo que me gusta, pero he perdido la cuenta de la horas que llevo dedicadas a formarme (tampoco me pesan), me encanta lo que hago; pero a Dios pongo por testigo que si alguna vez oigo decir a alguien que los profesores tienen muchas vacaciones, le recordaré las que yo he pasado estudiando mientras los demás se bañaban.

        Un abrazo y pálante siempre

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    2. Bien por tu decisión Mónica!
      No todo le mundo está preparada para afrontar una decisión tan difícil. Nos enredamos en el día a día, en los “tengo que” y los “necesito” hasta que llega un día en el que nos damos cuenta que estamos atrapados y ya no somos capaces de vivir sin ello.
      No hay nada peor que sentir que hemos vendido nuestra alma y nuestra felicidad por una estabilidad que es del todo irreal.

      Isabel

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