Y tú, ¿dejas huella o te dejan?

En mi primer trabajo en una empresa multinacional del sector de la distribución tuve ocasión de conocer a una persona que marcó mi decisión de en qué tipo de profesional quería convertirme.

Él era el Jefe de Personal de mi centro de trabajo, como se llamaba hace más de 15 años a los Responsables de RRHH, y de él aprendí cuestiones tan básicas como que los empleados son el centro del negocio y que cuanto más se fortalecen las relaciones con ellos, mejores resultados se obtienen.

A pesar de que coincidimos poco tiempo, su forma de enfocar las relaciones con los colaboradores me dejó huella hasta el punto de que me sirvió como modelo para desarrollarme como profesional de RRHH y, por supuesto, supo transmitirme la pasión por la gestión de personas.

Curiosamente, en esa misma empresa tuve un jefe que me dejó también una huella difícil de borrar: fue la persona que me enseñó la palabra mobbing.Y me la enseñó gracias a que sus esfuerzos por demostrarme que yo no valía nada eran bastante convincentes.

Dos ejemplos muy diferentes de cómo puede dejarse huella, con resultados muy distintos.

A lo largo de mis años como profesional y tras haber pasado por varias empresas he tenido ocasión de comprobar cómo hay empleados que suelen dejar una huella imborrable en el resto.

Lamentablemente, la  mayor parte de las veces esa huella suele ser negativa o, en el mejor de los casos, nos conformamos  con que no nos deje ningún tipo de señal, ni positiva ni negativa.

Sin embargo, hoy más que nunca es necesario ser consciente de la huella que dejamos por una simple razón: nuestra marca personal habla por nosotros.

¿Eres consciente de la huella que dejas en los demás?

Y no me refiero sólo como profesional, sino como persona.

Nuestra huella o marca nos acompaña las 24 horas del día, los 365 días del año, tanto cuando vamos a trabajar como si compramos una barra de pan.

Nuestra huella está formada por esos pequeños detalles que nos hacen únicos y diferentes, que nos permiten poder ser auténticos y marcan nuestra esencia.

Hoy en día, nuestra valía como profesionales no sólo está formada por nuestras experiencias laborales, nuestra formación o nuestras habilidades, sino que una parte importante está formada por la huella que dejamos.

Conocer el impacto que podemos dejar en los demás resulta vital para poder hacer una buena gestión de nuestra marca personal, ya que de lo contrario, nuestros esfuerzos pueden verse ensombrecidos.

huella
Photo credit by Pixabay

Algunas claves para ello:

  1. El valor de mis valores: suele ser bastante habitual que no conozcamos de forma consciente qué valores son importantes para nosotros. Sin embargo, nuestros valores están siempre presentes, en lo que hacemos y, sobre todo, en cómo lo hacemos. El hecho de poder conocerlos ayuda bastante a conocer la impronta que dejamos en los demás. Cualquiera decisión que tomemos, por nimia que nos parezca está tomada en base a nuestros valores.
  2. Tu actitud te acompaña SIEMPRE, aunque creas que te la has dejado en el perchero a la salida de casa: Esto fue algo que me costó mucho aprender. Me supuso un gran esfuerzo darme cuenta hasta qué punto solo YO era la responsable de mi actitud y no los acontecimientos externos de mi trabajo, mis compañeros o el jefe de turno. Volviendo al ejemplo de la persona que me marcó como profesional de Recursos Humanos, recuerdo que todas las mañanas se paseaba por el centro de trabajo saludando a los más de 100 empleados que había en ese momento con una sonrisa en los labios. Daba igual que trabajar en aquella empresa fuese duro, que lo era. El había conseguido que aquello no le dejase una huella negativa. Y lo hacía trabajando todos los días en su actitud. ¿Cuántas veces no hemos visto o conocido a alguien que como consecuencia de la situación en la que está en la empresa, su actitud no es precisamente la mejor? Tu actitud puede marca la diferencia entre la imagen que quieres proyectar y cómo te perciben los demás.
  3. La importancia de la coherencia: soy una persona que vive un poco obsesionada con la coherencia. Groucho Marx, con la ironía y el sarcasmo que le caracterizaba, decía estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros“. Lo cierto es que es más habitual de lo que nos pensamos encontrarnos a personas que deciden dejar de ser fieles a sus principios. Ese es el motivo por el que valoro tanto la coherencia en las personas y lo predico a todas horas. Y por eso este tipo de personas gozan de algo que, siendo aparentemente invisible, tiene una poderosa fuerza: confianza.

¿Por qué necesitas conocer la huella que dejas en los demás?

Puede parecer una perogrullada pero si no conoces la huella que dejas en los demás corres el riesgo de que sean los demás los que te etiqueten como profesional.

Y claro está, eso supone que utilizarán las etiquetas que consideren más adecuadas pero no necesariamente las que a ti te interesen.

Como profesionales que somos, necesitamos dedicar una parte importante de nuestro tiempo no solo a reciclarnos y aprender conocimientos nuevos, sino a conseguir posicionar nuestra marca en el mercado laboral para que ésta tenga valor. Y eso implica hacerlo sobre todo en los períodos de tiempo en los que estamos en activo, en los que trabajamos para una empresa.

Cuando lo hacemos desde la situación de desempleo surgen dificultades que antes no eran tal, como la premura por encontrar un trabajo que nos genere los ingresos necesarios para poder hacer frente a todos nuestros gastos. O la necesidad de poder conseguir que nuestra autoestima como profesionales ascienda desde el subsuelo, donde suele quedarse una temporada tras perder nuestro empleo, hasta el piso 1 por lo menos.

Es decir, poder gestionar el impacto que dejamos en los demás cuando nuestra situación es favorable nos da la seguridad de saber que llevamos camino adelantado.

Hacerlo desde una situación algo más desfavorable nos supondrá la necesidad de tener que recorrer un camino más largo, pero que al final recorreremos si queremos conseguir los resultados deseados. Es una cuestión de tiempo.

¿Conoces la huella que dejas en los demás?

Isabel Iglesias

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27 thoughts on “Y tú, ¿dejas huella o te dejan?

  1. Muy buen artículo Isabel. Coincido plenamente y me he sentido identificada en todo. Vivo hablando de las huellas que dejamos, y de hacernos responsables de nuestro propio mundo. Eso es lo que desparramamos en nuestro entorno.
    Teniendo en cuenta que el ámbito laboral consume el 80% de nuestro tiempo diario, es el lugar donde más se notará nuestra honestidad, nuestros valores y la impronta que dejamos o que nos regalan quienes conviven con nosotros. Creo que todo es aprendizaje, incluso cuando lo que recibimos no es lo que esperamos. En definitiva, cada experiencia es valedera. He tenido jefes y compañeros de trabajo que han marcado mi rumbo para siempre, en lo personal y en lo laboral laboral, y eso ha añadido valor agregado en mí, para cada nuevo desafío.
    Gracias por compartir, un placer leerte.

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  2. Hola, Isabel
    Me he identificado enormemente con este artículo. En uno de mis primeros trabajos, mi jefe se encargó de conseguir que se me hiciera un nudo en la garganta cada vez que pasaba por delante del edificio de la oficina y de hacerme pensar que no valía para nada. Sin embargo, fue cambiarme de sala y cambiar el asunto, y encontrar quien me hizo sentir que no sólo valía, sino que era necesaria. Cuando perdí ese trabajo, mis compañeros me hicieron un pequeño homenaje oculto en un programa, y uno de mis jefes me recomendó para otro puesto.
    Muchas lecciones aprendidas, entre otras alejarse de la gente “tóxica”, que la gente que realmente es buena profesional suele ser agradable de tratar, y que esa gente tóxica probablemente no merece odio, sino lástima, por lo que debe arrastrar en su mochila.
    Totalmente de acuerdo en que tu actitud es responsabilidad tuya y sólo tuya. Permitir que te pisoteen, o que te quieran, es cosa tuya. Decidir cómo afrontas las situaciones, o cómo salir de ellas si no puedes afrontarlas, también. Y cada ocasión, cada frase, cada sonrisa y cada desplante cuentan. No se puede bajar al guardia en el trato con tus jefes y compañeros. Ser educado, positivo y colaborador no cuesta tanto y compensa mucho.
    Gracias por recordarme cosas importantes, y por ayudarme a expulsar las que no.

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    1. Gracias Gemaa!!!
      Lamento que hayas tenido que pasar por esa experiencia para poder darte cuenta que somos nosotros los responsables de nuestra actitud. A mi me costó bastante darme cuenta, pero desde entonces te puedo asegurar que no le dejo a nadie que se suba a mi barco y trate de manejar los mandos de mi vida.

      Isabel

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  3. Hola Isabel,
    Nos unen mas cosas que las que nos separan, lo que pasa es que la mayoría de las veces ni siquiera lo sabemos aunque lo intuyamos. Tu honestidad es fuerza y precisamente la sinceridad , valentía y claridad que demuestras con este artículo, son pegamento de contacto extrafuerte que no pega trozos ni piezas sino voluntades y actitudes. Y ahora un mensaje para quienes eligen traicionar sus valores….. ” no soy como tu, te deseo el bien……. Pero lejos, no te olvidare “…. Explica tu que puedes y a quien te sigue como yo pues somos legión que la distancia es emocional o no es, y que esa distancia se puede obtener con la proximidad física pero desde la mayor de las indiferencias existentes y antetodo/sobretodo, sabiéndose mejor, digno, integró y firme en tus convicciones, dando la batalla de los hechos pues la única batalla que siempre se pierde es la que no se da por miedo al desenlace. Un fuerte abrazo !! 😉

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  4. Hola, Isabel!

    Me estoy convirtiendo en asiduo de tus pensamientos! Gracias por compartirlos con nosotros!

    Como han mencionado arriba, la coherencia es básica en la vida. De hecho, creo que es una poderosa fuente de éxito y felicidad, y que está presente en la mayoría de emprendedores exitosos.

    Un saludo!

    Javier Zubiaur

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    1. Gracias Javier por pasarte por el blog y me encanta ver que te estás convirtiendo en asiduo :-).
      Para mi la coherencia es una pequeña obsesión que me acompaña y que me ayuda a tomar, en determinados momentos, algunas decisiones. Necesito que lo que vaya a hacer sea coherente ya que si no me siento como si me estuviese traicionando a mi misma.

      Isabel

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  5. Me gusta la reflexion, yo tambien soy una obsesa de la coherencia, no solo para trabajar sino para vivir en general y de lo dificil que resulta a veces. Dejar huella y tener una buena aptitud en entornos laborales no favorables e incluso hostiles sin dejarte afectar por ellos es todo un reto.

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    1. Gracias CO2eq por pasarte por el blog y dejar tu comentario.
      Lo cierto es que es realmente difícil poder mostrar coherencia cuando parece que todo juega en tu contra, pero es posible hacerlo. Solo necesitamos ser fieles a nuestros valores.

      Isabel

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  6. Muy lindo Isabel, yo también he dejado mi huella en mis antiguos trabajos, al punto que me quisieran de nuevo en el puesto, pero hay que seguir adelante. Gracias. Me pareció genial el tema.

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    1. Hola de nuevo Luis:
      Gracias por tus palabras. Fíjate que no estaba yo muy segura si iba a ser capaz de transmitir lo que quería y me alegro mucho que haya podido ayudar a reflexionar, aunque sea 5 minutos, sobre algo que seguro ni nos habíamos percatado.

      Isabel

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    1. Gracias Delfina!!!
      Para mi es como un manual básico de funcionamiento tanto en mi vida personal como profesional.
      No hay ninguna necesidad de ir dejando cadáveres por el mundo, ni cicatrices difíciles de borrar.

      Isabel

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  7. Muy buena entrada. Gracias por compartirla.
    A mí también me enseñaron una vez lo que es el mobbing; gracias a ti voy a escribir una entrada en mi blog contando mi experiencia, algo que no le he contado nunca ha nadie.
    Gracias

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    1. Gracias Sandra por tus palabras y encantada de haberte inspirado para contar tu historia. Si te apetece puedes leer la historia completa que escribí sobre el mobbing que sufrí hace varios años:

      Cuando tengas tu post escrito me encantaría poder leerlo 🙂

      Isabel

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      1. Gracias por tu comentario, he leído el post entero.
        Publiqué ayer la entrada por si quieres leerla en mi blog.
        Se llama “A mí también me enseñaron”
        Saludos!!

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      2. Gracias Sandra. Lo acabo de leer. Sobrecogedor!! Desafortunadamente todo lo que cuentas me suena, y mucho.
        Te aseguro que contarlo es liberador. No puedes hacerte idea de la cantidad de apoyo que recibí cuando lo publiqué.
        Tenemos la obligación de alzar la voz y contar lo que hemos pasado para que no le suceda a otras personas. Cuesta recuperarse pero al final sales fortalecida de la experiencia.
        Isabel

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      3. Cualquier experiencia negativa que vivimos esconde una gran lección: saber que de todo se sale y que ninguna piedra en el camino es más grande de lo que podamos soportar.
        Muchas gracias por leerme!

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