Cuando cambiar es lo mejor que te puede pasar

La semana pasada estuve impartiendo un taller de Networking en el I Foro de Empleo y Talento de Elche. Al acabar mi taller se me acercó una persona para preguntarme cómo podía aprender a hacer networking.

Mi primera respuesta fue clara:

Solo hay una manera para aprender: practicar, practicar y practicar

No se quedó muy convencida con mi respuesta y me insistió de nuevo dándome más información: se consideraba una persona muy tímida y no sabía cómo vencer esa timidez en los eventos ni cómo interactuar con las personas.

Mi respuesta a su nueva dificultad fue que hiciese algo tan sencillo como observar cómo lo hacen los demás. El aprendizaje por imitación es algo que sabemos hacer todos. De hecho lo hacemos de forma natural e innata cuando somos niños ya que nuestro aprendizaje viene justamente de la observación y la posterior imitación de conductas hasta que somos capaces de generar nuestros propios recursos. Desafortunadamente solemos olvidarnos de este aprendizaje natural a medida que nos vamos haciendo mayores y que empezamos nuestra etapa de formación.¿ O más bien de deformación?

Tras mi segunda respuesta, volvió a insistir con el tema de la timidez y sus dificultades, con lo que empecé a pensar si realmente la persona quería dejar de ser tímida. Cuando me encuentro con este tipo de respuestas ante situaciones que me plantean suelo optar por la estrategia del disco rayado, una técnica de asertividad que bien utilizada suele funcionar bastante bien.

¿Estás preparad@ para cambiar o prefieres seguir viendo la vida pasar?

Esta situación me hizo pensar en la capacidad de adaptarnos a los cambios o más bien en la actitud para cambiar.

Si pienso en la persona que me hizo la pregunta estoy segura que algo dentro de ella le molestaba lo suficiente como para atreverse a hacerme esa pregunta, pese a su timidez, lo cual no deja de ser llamativo.

Ahora bien, ¿estaba preparada para la respuesta que le di? posiblemente no. Y es aquí donde encuentro el principal escollo.

Probablemente no nos guste algo de nosotros pero tampoco queremos cambiarlo. Preferimos seguir lamentándonos o poniendo nuestra timidez, falta de (pon tú lo que quieras) como excusa para seguir funcionando como hasta ahora.

Me sorprende ver la manera en la que la política de “echar balones fuera” se ha instalado como si de un virus mental se tratase en nuestras cabezas y organizaciones.

cambio

Preferimos seguir quejándonos a hacer algo por cambiar nuestra situación porque es cierto que el riesgo de hacer algo diferente es grande y más todavía la posibilidad de no acertar.

Cuando decidí dejar mi empresa tras casi 7 años trabajando en ella para crear la mía, hubo gente que me dijo si estaba loca y cómo se me ocurría dejar un puesto de trabajo fijo y un salario a final de mes para lanzarme a la incertidumbre.

Yo lo tenía tan claro que podían más las ventajas que las posibles desventajas.

Curiosamente en estos meses, desde que dejé mi empresa, dos muy buenos amigos han abandonado también sus organizaciones para lanzarse a abrazar con uñas y dientes la incertidumbre de trabajar para ellos. Y si hay algo en lo que todos coincidimos es en la idea de ser tú el generador de los cambios que se producen en tu vida.

Algunos me han llamado valiente, otros temeraria y solo unos pocos me dieron la enhorabuena.

¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo y sentiste vértigo?

Y no quiero decir que tengas que dejar necesariamente tu trabajo, que soy consciente que es algo que a veces no es posible hacer porque no acompañan las circunstancias.

Simplemente, ¿cuándo fue la ultima vez que notaste esas mariposas en el estómago al saber que estabas haciendo algo que te hacía sentir vivo o que estabas trascendiendo tus propios límites?

Reconozco que cuando empiezas a hacerlo puede llegar a ser un poco adictivo.

Hace varios años un jefe que tuve me contó cómo había conseguido superar su timidez. Había creado su empresa cuando era muy joven y se veía demasiado joven e inexperto en los eventos con lo que muchas veces se volvía con la sensación de no haber sabido aprovechar las posibilidades que el networking le ofrecía por ese motivo. Hasta que llegó un día en el que ideó una estrategia: se planteó que cada vez que acudiese a un evento haría una pregunta. Al principio le resultaba muy difícil ya que se pasaba toda la charla buscando qué pregunta hacerle al ponente. Las primeras veces se encontraba con que si tardaba mucho en lanzarse, otros asistentes le pisaban la pregunta con lo que se volvía a casa sin poder cumplir su objetivo.

Poco a poco fue creando su propia estrategia hasta que consiguió irse de los eventos y cumplir con su objetivo.

Cuando me asaltan las dudas sobre si estoy preparada para afrontar un cambio, me gusta recordar esta historia de mi antiguo jefe.

Es más que evidente que ninguno estamos preparados para afrontar los cambios, da igual si son provocados por nosotros o si nos vienen impuestos. Porque la realidad es que uno no puede prepararse para este tipo de situaciones.

Lo que sí podemos hacer es elegir cómo queremos hacerlo: podemos optar por hacerlo a regañadientes con todas las dificultades que eso supone. O por el contrario, podemos tomárnoslo como una oportunidad para revivir la sensación de las mariposas en el estómago.

Tú eliges.

Isabel Iglesias

baner el dilema

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18 thoughts on “Cuando cambiar es lo mejor que te puede pasar

  1. Hola Isabel!!!
    Hace tiempo que vengo siguiendo tu blog porque me parece realmente interesante y útil como referencia. Estoy aprendiendo mucho sobre el asunto de las relaciones laborales. Incluso me sorprende lo complejo que puede llegar a ser a veces.. Respecto a este artículo me siento muy identificado porque en estos últimos tres años he hecho una serie de cambios que, a pesar de la incertidumbre que me supusieron, han resultado ser positivos, puesto que, sobre todo, he notado como he crecido en desarrollo personal. Como ha escrito una compañera, yo también creo que los cambios son necesarios para ir descubriéndose a sí mismo, en definitiva, salir de la zona de confort.

    Gracias por el artículo. Me parece muy bueno.

    Saludos!!!

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    1. Gracias Jesús por dejar un comentario y por ser un fiel lector!!!
      Me gusta cuando los lectores dejáis mensajes diciendo que os ha dado resultado justamente cosas de las que hablo en los posts. Al fin y al cabo yo me baso en mi experiencia personal y en la de personas a las que conozco pero me hace especial ilusión cuando personas como tú me dejan comentarios.

      Isabel

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  2. ¡Hola Isabel!
    Ya lo decía Louise Hay, hay personas que prefieren morir antes que cambiar sus hábitos.
    Queremos muchas veces que nos den la solución perfecta, que nos digan que tecla hay que tocar para que sucedan las cosas que deseamos.
    Tiene toda la pinta que no nos gusta el esfuerzo y sin esfuerzo no hay recompensa.
    Un saludo

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    1. Muy de acuerdo contigo Fernando. Lo triste es que cada vez más veo ese tipo de pensamiento en la gente y de lo que no somos conscientes es que condiciona por completo nuestra vida.

      Gracias por pasarte y por tu comentario.

      Isabel

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  3. Hola Isabel, muy buen artículo. En mi caso llevo 7 años trabajando en la empresa de mis padres, ayudandoles a que lleven el negocio adelante, lo abrimos cuando yo tenía 18 años y desde entonces, me he encargado de administrar y gestionar la empresa compaginandolo con mis estudios. Ahora que ya tengo la carrera terminada, necesito salir de esa zona de confort, que es el ambiente familiar y trabajar en una empresa grande, para otros. Sé que ese cambio me hará crecer, aunque sé que en un futuro, es posible que también decida trabajar para mí, pero para mí sola. Opino que los cambios son necesarios en la vida, si no, no podemos opinar sobre qué nos gusta más o menos. 😉

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    1. Gracias Javier. Fíjate que lo que pones parece mucho más complicado de lo que en realidad es: “tú eliges”.
      Cada vez más me encuentro con personas que consideran que no eligen sino que son las circunstancias las que eligen por ellas. La realidad es que incluso cuando decidimos que eso es así, seguimos eligiendo: elegimos no hacer algo.

      Gracias por pasarte!!!

      Isabel

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      1. A eso mismo me refiero, Isabel. Elegimos… siempre…, aún cuando nos creamos precipitados por algún incidente que nos parezca fortuito o sobrevenido. Pero lo que no es casual es que, de una manera u otra elegimos… ¡siempre! U optamos por dejarnos llevar o arremetemos contra la embestida. O preferirnos dejarnos llevar por la riada o escogemos remar a favor de la corriente, como cuando se nos viene encima un alud. O incluso escogemos remar contracorriente. O, también, podemos tentar en el vacío, en un intento desesperado, buscar un resalte al que asirnos… Sea como fuere, elegimos siempre lo que hacemos y lo que dejamos de hacer, aunque en tales trances cedamos y soltemos las riendas de nuestro destino.

        ¿Cómo no? Es un placer disfrutar tus aportaciones.

        Saludos,

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  4. Muy buen post Isabel, brillante. Enhorabuena por el contenido, el estilo y la forma de comunicar tanto conocimiento en tus posts. Saludos

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