@elenaarnaiz en “El rincón del blogger”: En los zapatos del reclutador

Aterricé en las redes sociales hace algo más de dos años. Buscaba información, artículos, posts, datos, buenas prácticas, etc. que me hicieran crecer profesionalmente pero, como siempre, me encontré y me quedé con personas. Con personas que con sus valores, sus ideas, sus buenas formas, su actitud me enriquecieran a nivel personal. Y sin duda, Isabel, eres una de ellas. Así que no puedo empezar el post sin agradecerte esta invitación que tantísima ilusión me hace.

Todos los consejos y técnicas para superar entrevistas de selección, habitualmente, van encaminadas a mejorar tu comportamiento en las entrevistas como candidato. De tal modo, que a los profesionales de RRHH nos habrás escuchado decir cosas tales como, cuida tu lenguaje no verbal, mantén una postura erguida, repasa una y cien veces tus puntos fuertes y débiles, etc. Algunos van un poco más allá, y hasta nos piden que estemos pendientes de las veces que miramos a la izquierda o nos tocamos la punta de la nariz.

No sé vosotros, pero os aseguro que si yo tengo que estar pendiente de todas estas cosas mientras mantengo una conversación, acabaría ofreciendo una imagen totalmente desafortunada.

Y, en todo caso, todas esas pautas van encaminadas a causarle una buena impresión a nuestro reclutador, así que vamos a darle la vuelta. Te invito a que pruebes a ponerte en el lugar de tu reclutador cuando repases tu estrategia para abordar una entrevista de selección.

Analicemos que es lo que en realidad quiere tu reclutador y vamos a ponérselo en bandeja.

  1. Tu reclutador quiere que tú seas su elegido

Es una creencia generalizada pensar que está esperando sentado en su silla con sonrisa maléfica tratando de buscar todos tus fallos y tus debilidades para decir ¡zas, te pillé! Y os aseguro que no. Él desea tanto como vosotros que la siguiente persona que entre por la puerta le encaje en el perfil que está buscando. Buscará discordancias pero sólo lo hace por asegurarse, que eso no te genere intranquilidad. En líneas generales, tiende a buscar argumentos a favor de tu candidatura.

ojo chica azul

Piensa en estos términos: tú tienes un problema (buscas el puesto) y él también tiene su problema (busca un candidato adecuado). Y le preocupa, y mucho. Tendemos a obviar o restar importancia siempre al suyo, porque el nuestro suele ser mayor o más acuciante. Pero vamos a ponernos en su lugar y ocupémonos de ser nosotros quien le solucionemos el problema a nuestro querido reclutador. Para mí esta es la clave de un proceso de selección.

2. Tu reclutador no quiere resolver jeroglíficos ni le gustan las ciencias ocultas

Está cansado, es realmente cansado escuchar de forma activa durante horas a personas, a muchas personas, cada una con sus peculiaridades. Le cuesta mantener la atención durante tanto tiempo, cuidar su lenguaje no verbal, apagar su “ruido interno”. Pónselo fácil. Háblale con claridad y transmítele tu energía al hablar para lograr que su atención no se disperse y se centre en ti. No le cuentes información con cuenta gotas, o dejes frases sin finalizar que le hagan esforzarse mucho por entenderte. Corres el riesgo de que no tenga fuerzas para continuar ahondando y descifrando.

3.Tu reclutador busca una persona “normal” no un superhéroe

En serio, ten muy presente esta idea. No buscamos superhéroes. No existen. De verdad que lo sabemos. Si has llegado a la entrevista, es porque ya ha determinado que tu nivel de conocimientos y de habilidades son suficientes como para desenvolverte con éxito en el puesto de trabajo. Pero es en la entrevista dónde tienes que mostrarle lo más importante, lo que en tu CV no pudo ver y en tus perfiles de redes sociales pudo empezar a intuir. Déjale ver todas aquellas características de tu personalidad que sabes que te harán triunfar, demuestra que tu actitud (tus ganas, tu entusiasmo, tus habilidades sociales, tus valores) son tu valor diferencial para el que va a ser tu puesto.

4. Tu reclutador busca una persona con la que resulte fácil estar

Nunca olvides que busca detectar cual será tu capacidad de adaptación al puesto de trabajo. Y esta pasa por establecer una buena relación con los que serán tus jefes, tu equipo, tus compañeros, etc. No lo dejes con dudas, mostrarte correcto y formal no está reñido con ser natural, sencillo, humilde y amable. Sonríele, por favor, sonríele con total naturalidad.

Deja debajo de tu cama los miedos, las inseguridades, sobre todo, tu desesperación. Antes de ir a la entrevista, asegúrate de hacer algo que te resulte gratificante: haz deporte, queda con ese amigo que siempre te hace reír, vete de compras o juega al Candy Crush (allá cada uno) pero haz algo que te ponga buen humor. No podéis imaginar la cantidad de personas que vienen enfadadas o de mal humor a una entrevista (no me quiero imaginar cómo estarán los lunes por la mañana….)

5. Tu reclutador, en definitiva, no es un reclutador

Sólo es una persona que busca a otra persona para ocupar con éxito un puesto de trabajo. Quiere que te adaptes rápido, de forma natural y sin conflictos al puesto de trabajo, a la cultura formal e informal de la empresa, quiere que obtengas un buen rendimiento en tu desempeño y quiere que aportes valor a la organización (con tus conocimientos, tu experiencia y también con tu actitud, que nunca se te olvide esta última parte).

Empatiza con él, ponte en su lugar, dale lo que necesita, pónselo fácil.

Te invito a que añadas esta visión a tu estrategia cuando tengas que realizar un proceso de selección. Aligera la carga y la presión que supone centrarte sólo en cómo te estás sintiendo tú y en cómo lo vas haciendo tú y trata de adaptarte a lo que tu reclutador necesita. Siéntate en frente de él con la firme intención de resolverle su problema. Tú eres su solución y has venido a mostrárselo con la mejor de tus sonrisas.

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Foto elena perfil rrssElena es Licenciada en Psicología por la Universidad de Oviedo y ha realizado un programa de Dirección de Recursos Humanos en Indae. Toda su trayectoria profesional ha estado vinculada al ámbito de los Recursos Humanos, la formación y la orientación profesional. Así mismo está cursando un Programa de Experto en Coaching para obtener la acreditación por International Coach Federation (ICF).

 Elena está volcada en la realización de programas individuales de asesoramiento para el desarrollo profesional y la impartición de diferentes talleres y acciones formativas relacionadas con Branding Personal así como Talleres prácticos de redes sociales y su utilidad para el desarrollo de marca personal.

Es docente del módulo Marca Personal y RRHH en el Master de Dirección de Recursos Humanos organizado por AEDIPE y la Cámara de Comercio de Gijón.

Su último reto ha sido abrir  su blog personal en el que comparte sus inquietudes, reflexiones y experiencias en el ámbito de la gestión de personas, la orientación laboral y el desarrollo profesional.

Puedes conocerla un poco más en su perfil de LinkedIn.

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15 thoughts on “@elenaarnaiz en “El rincón del blogger”: En los zapatos del reclutador

  1. Hola! Me ha gustado mucho, no había leído nada desde el punto de vista del reclutador y me he sentido muy identificada! Me ha resultado irónico, ahora mismo vuelvo a estar al otro lado de la mesa (como candidata) y al leer esta maravillosa aportación me he dado cuenta de lo fácil que es olvidar la “angustia”, el interés…. por encontrar al candidato idóneo. Es tan sencillo cambiar de rol y dejarte llevar por los miedos e inseguridades que todo ser humano tiene…. tan fácil “mutar” que si no paras un segundo, o no te lo recuerdan, se esfuma entre los miedos subrayados en el momento de mostrar lo mejor de ti,

    Gracias, un referente a seguir en mi trayectoria profesional.

    Un abrazo

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  2. Gran fichaje el de Elena! Todo lo que escribe es espectacular. Me llamo Sergio Ayala y soy su presidente del club de fan de Elena Arnaiz de Levante. Conforme leía el artículo estaba pensando todo el rato… ufff… odio la palabra reclutador, … no se porqué Elena la usa tanto… Y al final brillantemente dices que tu reclutador no es un reclutador!!! y me has puesto la sonrisa en la boca, como siempre! muuuuuchas gracias! tu y yo en la misma onda! jajaja! besazo!

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    1. Sergio es que me tengo que reír contigo si o si!! Mil gracias por tu generosidad!!! Seleccionador, reclutador, técnico de RRHH, entrevistador, o jefe,… me da igual el feo nombre que le pongamos. Al final sólo debo quedarme con que es una persona. Y es una conversación. Y quiero lograr un objetivo. Y que la comunicación sea muy muy eficaz para que así mis opciones de éxito sean mayores. Si no me pongo en el lugar de esa persona, si no entiendo bien (o ni siquiera me he parado a pensarlo) qué quiere, qué piensa, qué siente, qué le duele y qué hace que se le ponga una sonrisa en la boca y que le brillen los ojos… no hay comunicación, no hay emoción y, por lo tanto, no hay éxito.
      Un abrazo muy grande Sergio!!!

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  3. Que tal Isabel.
    Estoy descubriendo tu blog y no puedo estar más enganchado.
    Son situaciones tan claramente descritas que resulta difícil no meterse en el papel. Pertenezco también al mundo del blog y soy consciente del trabajo que requiere. Enhorabuena.
    En cuanto a la entrada de Elena lo único que puedo decir es que me ha hecho ver al que está sentado al otro lado de un modo muy diferente, a la vez que me ha ayudado a encontrar el punto de tranquilidad ante la futura entrevista. Felicidades.
    Julio.

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    1. Hola Julio, pues justo esa era mi intención al escribir el post, así que me ha alegrado muchísimo leer tu comentario! Es una conversación entre dos personas, debemos ser capaces de entender lo que siente y como se siente para ser capaces de lograr una comunicación muy eficaz y así, lograr mejorar nuestros resultados en las entrevistas. Incluir el punto de vista y el “cómo se siente” de la persona que te entrevista es una estrategia que, sin duda, te hará incrementar tus éxitos en las entrevistas. Así que te invito a pruebes la próxima vez (y que me lo cuentes, por supuesto 😉 ) Saludos y muchísimas gracias por comentar Julio!

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  4. Buenos días:
    Me ha llegado esta entrada a mi correo y al leerla me ha hecho reflexionar sobre el tema de las entrevistas de trabajo que nunca me había planteado. Muchas gracias por iluminar esos agujeros negros que se crean a nuestro alrededor.
    Saludos.

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    1. Me alegra mucha tu comentario María José. Creo que es un punto de vista muy a tener en cuenta a la hora de planificar nuestra estrategia en las entrevistas de empleo. Mil gracias a tí!! Saludos

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  5. Buenos días. Creo que esta entrada contiene comentarios muy acertados y que pocas veces se comentan al hablar de la selección. Especialmente en lo que el reclutador está deseando que el candidato se ajuste al puesto ofrecido, pues indirectamente será el éxito de su propia labor. Esto no debe llevar a pensar que el reclutador hará encajes extraños para que cuadre, ni que vaya a dejar de usar las pruebas o preguntas que estime convenientes para valorar esa adecuación; no se va a regalar nada. El éxito de una entrevista dependerá tanto de la capacidad del reclutador en detectar al buen candidato, como de la capacidad del buen candidato para demostrar que lo es.

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    1. Efectivamente Ángel!!! Una entrevista de trabajo es una relación a dos bandas y no solo a una, como ha sido tan habitual hasta ahora.

      Gracias por pasarte y dejar tu comentario. Un lujo tenerte en el blog.

      Isabel

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