Cuentos para reflexionar: la taza de té

background_dandeliion

Hace mucho tiempo un joven muchacho, deseoso de aprender nuevos conocimientos, acudió al viejo maestro con la esperanza de que lo tomase como discípulo.

El viejo sabio tras escuchar las palabras del muchacho, decidió aceptarlo como alumno y enseñarle todos sus conocimientos.

“Muchacho, ven mañana al despuntar el alba y recibirás tu primera enseñanza”.

Y así lo hizo el muchacho. En cuanto el sol empezó a asomarse por el horizonte, el joven discípulo se presentó en la casa de su maestro.

“Ven muchacho”, le dijo el joven sabio. “Tomemos una taza de té”.

Puso delante del joven una taza  y empezó a servir el té . Sin embargo, en vez de pararse cuando la taza estaba llena, siguió virtiendo el líquido hasta que la tetera quedó completamente vacía.

El muchacho se quedó sorprendido ante la situación que acaba de ver, pero por respeto a su maestro no quiso decirle nada.

“Por hoy ya hemos acabado”, le dijo el maestro. “Ya puedes volver a tu casa. Mañana te espero a la misma hora que canta el gallo”.

Al día siguiente el joven discípulo se presentó en casa de su maestro  con la ilusión de que ese día empezasen las enseñanazas.

Sin embargo el viejo le sentó de nuevo a la mesa y le puso la taza de té delante llenándola hasta que la tetera quedó completamente vacía.

Y así pasó un mes. Un día, el joven alumno reunió fuerzas y se animó a preguntarle al maestro cuándo empezarían las enseñanzas.

“Muchacho”, le dijo el sabio. Hace un mes que empezamos con las lecciones.

“¿Cómo es posible?”, preguntó el joven. “Desde hace un mes lo único que hago es sentarme y ver como se derrama el té de la taza”.

“Al igual que la taza, estás lleno de opiniones y especulaciones. ¿Cómo vas a aprender si no empiezas por vaciar tu taza?”, respondió el viejo sabio.

Aprender a desaprender es el primer paso para alcanzar la excelencia profesional

Tweet: Aprender a desaprender es el primer paso para alcanzar la excelencia profesional via@isa_iglesias_al

Cuento adaptado del publicado en el libro “Cincuenta cuentos Zen” José J. de Olañeta.

baner-post


8 thoughts on “Cuentos para reflexionar: la taza de té

  1. Más que hacer un análisis sobre el cuento apólogo, quiero referirme a los muy acertados comentarios que ustedes han hecho. Tratando de parafrasear a Isabel, lo bonito y mágico de la literatura es la libertad de interpretación. Entre más diversas sean las interpretaciones, más interesantes se vuelven los textos. ¡Qué “rico” leer comentarios como los que ustedes hicieron! Son simples en su forma, pero muy profundos en su contenido.

    Gracias por enriquecerme.

    Me gusta

  2. Me gusta hablar de la perspectiva de la vida. Cada uno la tiene según sus creencias. Y por eso todo es respetable. ¿Cómo se puede vaciar lo que no se conoce? Creo que el comienzo es mirar hacia dentro, que es conocer-se. Yo escucho mis sentimientos y mis emociones, las entiendo y las respeto. Según el cuento es necesario vaciar-se. Ese vaciar-se puede ser el conocer-se y abrir-se para recibir. Que no son los mismos caminos. Eso requiere una practica diaria de uno con uno mismo. Pienso que la creatividad, la felicidad y la sabiduría están dentro de nosotros mismos. Pensando así es mas fácil de entender la perspectiva del otro y más fácil el vaciar-se de creencias que no nos ayudan avanzar.

    Me gusta

    1. Gracias Ricardo por tu comentario. El autoconocimiento es la clave para poder evolucionar y alcanzar la excelencia. Desafortunadamente, las prisas de nuestro día a día no nos dejan mirarnos por dentro todo lo que nos gustaría. O a lo mejor es porque requiere de un gran esfuerzo que no todo el mundo está dispuesto a realizar.

      Me gusta

  3. Perdona, quería decir: pido un deseo a mi maestro personal: ” Qué mi experiencia sea el bastón que conquiste la sabiduría de mi conciencia”.

    Me gusta

  4. Pues no sé si me ha gustado mucho el cuento, yo diría más bien, que hay que resetear información y dejar la esencia de cada lección. Es cuestión de vaciar el disco duro para trazar un camino sin baches, ó al menos, que sirva para no pisar la misma trampa dos veces. De todas las maneras me gustan mucho los abuelitos, y cada vez que veo uno pido a un dese o a mi maestro personal: Qué mi experiencia sea el bastón que consiste la sabiduría de mi conciencia. Un abrazo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s