Cuentos para reflexionar: el pobre y el Rey de oro

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Cuentan que en en una pequeña aldea vivia un hombre muy pobre que se dedicaba a pedir una ayuda a todos los aldeanos para poder ir viviendo.

Un buen día entró en la aldea un carro de oro llevando al Rey sonriente y radiante.

El pobre al ver el carró, pensó “mis días de sufrimiento se han acabado”, “seguro que el Rey en su inmensa generosidad no dejará que pase calamidades y con lo que me pueda dar me servirá para poder vivir tranquilo el resto de mis días”.

Y así, se acercó al rey confiado en que se apiadaría de su situación.

El rey al verle acercarse y antes de que el mendigo pudiese abrir la boca le preguntó:

“Buen hombre, ¿qué tienes para darme?”

El mendigo se quedó soprendido ante su pregunta. ¿Cómo era posible que el Rey, que iba montado en un carro de oro y lleno de riquezas, le pidiese a el algo? ¿Acaso no se había dado cuenta que era muy pobre y que no tenía nada para darle?

Sin embargo el mendigo no quiso contrariar a su señor y metió la mano en la alforja llena de granos de arroz.

De ella sacó un grano de arroz y se lo entregó al Rey.

El Rey, se guardó el grano de arroz, se subió de nuevo a su carro de oro y se marchó.

El mendigo se quedó muy apesadumbrado ante la actitud del Rey.

Sin embargo, al final del día, al vaciar su alforja, entre los granos de arroz descubrió ¡una moneda de oro!.

“Ay”, se lamentó el mendigo. “Por qué no le habré dado todo el arroz”.

Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas. Proverbio chino

Cuento adaptado del publicado en el blog cuentame un cuento del Diario Vasco
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4 thoughts on “Cuentos para reflexionar: el pobre y el Rey de oro

  1. Los seres humanos somos difíciles de descifrar, es cierto si damos algo siempre estamos esperando algo a cambio, pero creo que la vida y la forma de pensar debe ser diferente y cada quien tiene que buscar lo que quiere y no esperar que de cada cosa que damos otra se nos retribuya, creo que primero debemos de intentar dar todo lo que podamos para que en algún momento recibas lo que cosechas.ñ

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  2. ¡Qué interesante!
    ¿Se habría quedado menos pasmado el hombre pobre por la respuesta del rey si se hubiese acercado sin una expectativa cerrada? ¿Habría sido más flexible en su respuesta?
    Y, por otra parte, ¿El hombre descalificaba su posibilidad de dar algo valioso porque era pobre, o era pobre porque estaba acostumbrado a descalificar su capacidad de dar de sí algo valioso?
    Un cordial saludo.

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    1. Hola José:
      Qué duda cabe que el mendigo iba ya con una expectativa. Quizás lo más llamativo del cuento es que el mendigo, sólo por el hecho de serlo, asumió que no podía dar nada a cambio. Y en cambio, el Rey sí tenía una obligación moral para con el. Si te fijas, es algo bastante habitual hoy en día. Hay personas que piensan que son acreedoras de cosas sin tener que dar nada a cambio.
      Gracias por pasarte y por dejar tu comentario. Y sobre todo gracias por estar en contacto a través de las redes sociales.

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