¿Quieres ser uno más ó ser algo más?

En alguna ocasión he comentado que suelo ver con bastante frecuencia a Bob Esponja. Lo cierto es que esta esponja amarilla da mucho juego a la hora de escribir sobre situaciones reales en el entorno laboral.

En uno de los últimos capítulos que he visto, Bob Esponja, agobiado por los continuos comentarios de agravio de su amigo Calamardo, decide que quiere ser un empleado normal.

Así, para Calamardo ser un empleado normal es comportarse en el trabajo de una manera bastante aséptica, sin mostrar sus emociones, sonriendo a diestro y siniestro (típica sonrisa forzada que no transmite nada) y ser complaciente con todo el mundo.

Cuando Bob Esponja empezó a comportarse de esa manera descubrió que tanto su amigo, como su jefe y el resto de la gente aplaudía con gran entusiasmo el cambio. Y no sólo eso, sino que incluso físicamente empezó a convertirse en un empleado normal: perdió algunas de sus clásicas señas de identidad como los agujeros propios de la esponja, sus dos dientes que tanto resaltan…. así hasta convertirse en un dibujo anodino y sin gracia.

Y no sólo, eso sino que su trabajo también empezó a resentirse. Dejó de ser el mejor cocinero a simplemente ser un cocinero que no aportaba nada diferente a sus hamburguesas.

Esta historia me hizo recordar algo que cada vez encuentro con más frecuencia en las empresas:No destacar ni por lo bueno ni por lo malo, ser un empleado mas.

Freeing-up-IP-for-Innovators

Creo que la mediocridad se ha instalado en nuestras empresas. Posiblemente fruto de la situación actual, donde gran parte de los directivos están paralizados sin saber muy bien qué hacer ya que lo que hasta hasta hace muy poco funcionaba, ahora mismo no.

Y dentro de esa espiral en la que hay muchas empresas, desde la gestión de personas se ha optado por buscar perfiles de empleados que se limiten a cumplir con el trabajo con un criterio razonable de calidad, sin aportar nada nuevo ni diferente.

No es tiempo de innovar, ¿ó quizás sí?

Resulta curioso como escuchamos a diario que la innovación es la clave para poder salir de esta punto muerto empresarial en el que se encuentran muchas organizaciones. Y en cambio seguimos buscando el mismo tipo de perfiles en nuestros empleados: personas que reúnan una serie de competencias como para poder realizar el trabajo de forma adecuada y que cumplan con los objetivos y expectativas de las empresas, que siguen siendo los mismo de hace varios años.

Innovar mejor lo dejamos para tiempos mejores no vaya a ser que nos salga mal”, frase que puede resumir perfectamente el sentir de muchos directivos y organizaciones.

“Si quieres innovar ficha al raro”

Esta frase la leí en el material de un curso de formación hace unos pocos meses. ¿Por qué al raro? porque posiblemente ese tipo de personas tenga un juicio crítico que falta, en grandes cantidades, en las empresas. Donde se requiere que los empleados hagamos algo más que cumplir con las tareas. Hace falta hacer cosas nuevas, diferentes y para ello ó nos concienciamos desde dentro que es posible hacer las cosas de manera distinta, ó seguiremos dando vueltas sobre lo mismo.

Porque en definitiva innovar significa:

Tener la valentía de atreverse y de equivocarse.

Aprender de nuestros errores y contruir con ellos nuevas formas de actuar, pensar, trabajar…..

Tener la humildad de decir “no lo sé, pero estoy dispuesto a aprender”.

Mi primer trabajo fué en una multinacional del sector de la distribución. Me sentía feliz. Acaba de terminar la carrera y había conseguido un puesto como mando intermedio de una empresa. Sólo tenía 23 años pero muchas ganas de aprender.

Los primeros meses fueron difíciles. Lo achaqué al lógico período de adptación a una nueva empresa. Sin embargo, las dificultades iniciales se convirtieron en problemas y los problemas en presiones continuas y constantes.

Tras algún tiempo en esa situación, me dí cuenta que mi entorno no iba a cambiar así que decidí cambiar yo. Me empecé a convertir en un empleado normal. Ya no ponía en duda las decisiones, sino que simplemente las acataba. Trataba de agradar a mis compañeros, jefes, colaboradores…Dejé de aportar ideas, sugerencias… Sólo iba, hacía mi trabajo y volvía a mi casa.

Al cabo de un tiempo todos parecían muy felices con ese cambio. Por fin había dejado de ser Isabel para convertirme en uno mas. Todos menos yo.  Sentía que no era dueña de mi vida sino que los demás decidían por mí.

Afortunadamente pude dejar la empresa y darme cuenta de en qué me había convertido.

Desde aquello me prometí a mi misma que jamás volvería a dejar de ser yo misma. Simplemente sería Isabel.


32 thoughts on “¿Quieres ser uno más ó ser algo más?

  1. Buenas,
    Me he sentido bastante identificado con tu situación a diferencia de que yo no trabajo aún en ninguna empresa sino que estudio cuarto de la eso. Siempre he intentado ser yo mismo evitando ser influenciado por las opiniones de los demás, dedicando tiempo a lo que me gusta pero estoy llegando a un punto en el que siento que la relación con el resto de personas de mi clase es forzada o poco natural dadas las diferencias en la forma de pensar. Ellos sólo quieren ser eficientes sin salirse de la rutina mientras que yo no puedo evitar la tentación de satisfacer mis inquietudes leyendo o investigando en internet, lo que me hace sentir excluido. Son tantas las diferencias entre ellos y yo que no encuentro un grupo de iguales. ¿Nunca te has sentido así?

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  2. Coincido totalmente con tu artículo aunque creo que no somos pocas las personas que hemos sufrido esa situación, desde el “si las cosas siempre se han hecho así y nos ha ido bien, para qué cambiar” hasta el “aquí se hacen las cosas como yo digo y punto” pues… estamos donde estamos: casi todos en la ruina. En la pequeña y mediana empresa española los empleados no hemos podido innovar, no nos han dejado por las razones expuestas en tu artículo y por otras que aparecen en los comentarios. Los empleados nos hemos convertido en autómatas haciendo solamente aquello que nos dicen y cómo nos lo dicen, ya que hacerlo de otro modo significaba tener muchos problemas con tu jefe inmediato. Así nos ha ido a todos.
    Yo confío que esta crisis (en griego crisis significa cambio) nos sirva a todos para cambiar y adoptar nuevas actitudes y nuevas formas de hacer, donde equivocarse al querer mejorar algo no signifique recibir broncas o sanciones sino recibir el apoyo y el estímulo necesario para implicarnos todos en la búsqueda de soluciones para mejorar nuestro trabajo. De esta forma ganaremos todos, empresas y trabajadores.

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    1. Hola Lola:
      Yo también espero que esta crisis traiga aire fresco y renovado a las empresas y sobre todo a las estructuras jerárquicas. Al fin y al cabo, las empresas están dirigidas por personas y son precisamente éstas las que deciden la cultura de la misma.
      Gracias por pasarte y dejar tu comentario.

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  3. Hola Isabel, el articulo de tu blog me ha parecido de lo mas interesante y descriptivo, estoy convencido que todas las personas que nos gusta aportar nuestro grano de arena para mejorar en una empresa, tenemos una identidad profesional bien definida y nuestra personalidad es diferente a la mayoría de los trabajadores… en ocasiones, no es bien visto por los jefes o mandos intermedios.
    Mi experiencia me ha hecho ver, que es bueno ser uno mismo, y que bajo el paraguas de la profesionalidad, la sensatez, el sentido común y siempre desde una actitud constructiva, tenemos que ser siempre algo mas, y no uno mas, es difícil encontrar a jefes dispuestos a dejar desarrollarnos profesionalmente dentro de la empresa, y en cuanto te sales de sus “caprichos” de como deberíamos comportarnos en el trabajo, o que es lo que esperan de nosotros, a veces a nivel personal, (algo que en ocasiones, tenemos que adivinar), optan por una actitud autoritaria, soberbia y arrogante, la frase de un jefe incompetente, es típica, “aquí mando yo”.
    Al final, la conclusión es muy clara, tenemos que ser siempre algo mas y no uno mas, pensar que cuando se cierra una puerta se abren dos o tres… esa es mi opinión. Gracias Isabel por tu articulo, me ha ayudado a reafirmarme, en algo que tengo claro desde siempre. Saludos

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    1. Gracias Fede por tus palabras. Ya veo que somos pocos pero convencidos que se pueden hacer las cosas de manera diferente.
      Sí, yo creo que se puede ser un buen profesional y desarrollar un buen trabajo. Sobre todo lo más importante y no fallarse a uno mismo y seguir siendo algo más.
      La mediocridad engendra mediocridad y las organizaciones que quieran moverse en ese ambiente tendrán pocas expectativas de futuro.
      Como ya he dicho en algún comentario que otro, ha llegado el momento de diferenciarnos y ser nosotros mismos, dejando a un lado los miedos por si me despiden, si no caigo bien……

      Gracias por pasarte y dejar tu comentario.

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  4. Hola Isabel,

    Siempre me planteo cómo en este contexto de crisis, con tanta gente buena esperando una oportunidad, las empresas siguen contando con empleados que, simplemente, como dice el post, “cumplen”.

    Empleados que son incapaces de aportar cosas nuevas, de tomar decisiones, de resolver problemas. Creo que la capacidad de ser resolutivo es una de las principales cualidades que debe tener un profesional. Y para ser resolutivo a veces hace falta innovar, arriesgarse y estar dispuesto a justificar ese riesgo. Pero eso requiere un esfuerzo mucho mayor.

    Y el problema es que no todos los líderes de equipo quieren empleados así porque se pueden llegar a sentir que su autoridad está amenazada. Si entendiéramos que los proyectos son más potentes, y por lo tanto más viables, si todo el mundo aporta el 100% de su talento, las organizaciones irían mejor. Pero la ley del mínimo esfuerzo -en un lado- y del “aquí mando yo por lo tanto no discutas” -en el otro lado- sigue vigente demasiado frecuentemente.

    Un abrazo y gracias por compartir

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    1. Hola Cristina:
      efectivamente, yo he llegado a la misma conclusión que tú. Hay muchos mandos intermedios que no quieren tener en sus equipos personas diferentes porque les dejan en evidencia. Si a eso le sumamos el cortoplacismo en el que están sumidas muchas empresas, cuanto más barato mejor, dificilmente podrás atraer, y ya no digamos retener ó motivar talento con esas premisas.
      Es un mal que está muy arraigado en las empresas ya que la época de bonanza económica ha convertido a los mediocres en brillantes, y a los brillantes en mediocres.
      Gracias por pasarte y dejar tu comentario

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  5. Isabel, me he sentido muy identificado con lo que dices. Es un mal propio de casi todas las empresas. Hay un orden establecido y cuando alguien intenta salirse un poco del tiesto o proponer ideas nuevas, es rechazado en la mayoría de los casos. Si además eres crítico con el estilo de trabajo, siempre con la idea de buscar un mayor rendimiento, no de criticar por hacer daño, encima empiezas a ser ya visto como algo molesto. Al final llega la famosa frase del “paso de todo” y te conviertes en un empleado normal. Entonces todos los jefes contentos porque ya no pones en dudas sus métodos y dices si a todo. Sin embargo, por dentro te sientes vacío y sin motivación y tu rendimiento baja porque, lo que antes era una ilusión, ahora se convierte simplemente en un movimiento mecánico que no te aporta nada. Te conviertes en una máquina.

    En resumen, para ser creativo tienes que caer en una empresa con gente que tenga ganas de mejorar y escuchar, en cualquier otro caso, lo único que conseguirás es ser un tipo molesto que les hace trabajar más o pone en duda métodos ancestrales, supuestamente, eficaces pero, posiblemente en la realidad, quizá no adaptados al momento actual y solo eficaces porque son más cómodos para los que mandan, porque ya no tienen que pensar de nuevo.

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    1. Gracias Antonio. Creo que hay unas cuantas personas que han pasado por esta misma situación. Desafortunadamente nos hemos acostumbrados a que este es el orden normal de las cosas y lo extraordinario es ser creativo y diferente, cuando debería ser la norma.
      Como opinaba una persona en un debate de Linkedin, ha llegado el momento de cambiar la forma de trabajar.
      Estamos entrando en un nuevo orden en muchos aspectos y podemos hacer dos cosas: esperar a ver qué pasa ó ser precursores del cambio.
      Yo de momento me gusta soliviantar conciencias desde mi blog y me he sorprendido viendo la cantidad de personas, como tú, que están deseado que las cosas sean diferentes.
      Antonio, ha llegado el momento. ¿te unes?

      Gracias por pasarte y por dejar tu comentario

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  6. Hola Isa, gracias por tu entrada. Tras leer tu entrada, pienso en la dificultad para localizar talento (más o menos como el título de tu blog). El talento es una mezcla entre aptitud y actitud. La aptitud puede verse durante el proceso de selección (para lo cual no hay mucho tiempo para intuirlo, ¿verdad?), pero la actitud es algo que no queda más remedio que comprobarse una vez incorporado en la compañía (aunque siempre pienso que puede ayudar el analizar la huella digital del candidato, esto puede dar muchas pistas).

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    1. Hola Miguel Angel:
      Descubrir talento es dificil, eso está claro. Pero lo más complicado es retenerlo, motivarlo y desarrollarlo. Como ponía en un mensaje anteror. PArece que queremos comprar Ferraris para ir a 20 por hora. Es un desperdicio y eso mismo está ocurriendo en estos momentos. Nos llenamos la boca al hablar de talento y de cómo retenerlo, motivarlo y en cuanto lo hemos captado, lo dejamos olvidado en el último rincón de la oficina esperando a ver si por sí mismo florece.
      El talento es como una flor, rquiere de agua con una cierta regularidad y tendemos a dejarlas secar.
      Por supuesto que el hecho de que las personas tengamos una huella digital ayuda, y mucho, a reconocerlo. Ahora bien, lo que pasa una vez dentro de la empresa es responsabilidad de sus directivos y gestores de personas.

      Gracias por pasarte. Un placer leerte.

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  7. Reblogueó esto en Cursos -> prácticas -> trabajoy comentado:
    Tras algún tiempo en esa situación, me dí cuenta que mi entorno no iba a cambiar así que decidí cambiar yo. Me empecé a convertir en un empleado normal. Ya no ponía en duda las decisiones, sino que simplemente las acataba. Trataba de agradar a mis compañeros, jefes, colaboradores…Dejé de aportar ideas, sugerencias… Sólo iba, hacía mi trabajo y volvía a mi casa.

    Al cabo de un tiempo todos parecían muy felices con ese cambio. Por fin había dejado de ser Isabel para convertirme en uno mas. Todos menos yo. Sentía que no era dueña de mi vida sino que los demás decidían por mí.

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  8. Se sigue valorando la mediocridad, por mucho que el discurso oficial hable de innovación lo que en realidad se quiere es que todo elemento nuevo que llegue a una empresa se “adapte” o mejor dicho se mimetice con los demás. Te seleccionan porque destacas en algo, al menos lo has hecho en el proceso de selección, pero una vez en la estructura, prefieren un perfil bajo.

    Si destacas, te cortan la cabeza, como a Procusto, uno de mis primeros post http://newjobsnewtimes.blogspot.com.es/2012/03/el-sindrome-de-procusto-en-la-empresa.html

    Pero no sólo pasa en el mundo de la empresa, sino en el de la política, etc. Se teme lo diferente con lo que al final me temo “avanzamos” hacia atrás porque pisamos siempre huellas ya pisadas.

    Además eso me recuerda también el cuento de la luciérnaga;)

    Saludos

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    1. Efectivamente Elsa, la realidad es esa. Queremos Ferraris en nuestras empresas para llevarlos luego como un seiscientos. ¿Para qué? ¿para decir que tienes talento? desaprovechado, pero lo tienes.
      Es una gran realidad. Nos hemos acostumbrado a la mediocridad y si destacas corres el peligro de poner en evidencia a mucha gente.
      Yo por mi parte creo que prefiero seguir siendo la rara.

      Gracias Elsa por el enlace a tu post.Me ha encantado.

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  9. No se hasta que punto se valora el querer aprender. A priori esta bien visto pero a la hora de la verdad … No tengo claro que eso sea un punto a favor del empleado o futuro empleado.

    Siempre puedes intentarlo ( en cierta medida ) de forma autodidacta, aunque será más efectivo si alguien te dedica, generosamente, unos minutos de su tiempo para enseñarte … Las personas con inquietudes no siempre primamos al sota, caballo y rey, a no plantear problemas, perdón: “ situaciones especiales”.

    En mi empresa los empleados podemos dar nuestro Feedback, ( es muy de agradecer ) pero claro , que ocurre cuando la mismas sugerencias se reiteran una y otra vez sin que nada cambie o el cambio llega cuando ya no procede … pues bajo mi punto de vista que esa oportunidad de Feedback dado por la empresa pierde su efectividad porque ves que tu opinión, sugerencia, valoración … lo que sea, no se tiene en consideración, no aporta nada.

    Entiendo que no va a ser Amén Jesús a todo lo que la gente propone porque es imposible, pero si fuera efectivo, creo que habría una mayor motivación ( sobre todo en los escalones mas bajos ) porque es una forma de hacer tuya la empresa, de haber aportado algo personal tuyo y sentir que formas parte de ella, sentir que has contribuído a su mejora.

    Gracias por tu blog!

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    1. Hola Rocío: muy de acuerdo contigo. No creo que se valore el aprender por una razón: supone que las personas tengan más información y conocimientos. Y eso en algunas empresas no interesa. Es preferible tener gente adormilada y que no se cuestione nada. Por eso las personas que tienen inquietudes son poco apreciadas en algunas empresas. En esos casos soy de la opinión que no todas las empersas son váldas para todos los empleados. Uno necesita encontrar su sitio y elegir aquél que le resulta más gratificante. Y si no puedes cambiar tu entorno, cambia tú sin perder tu genuidad.
      Ya llegará tu oportunidad.

      Gracias Rocío por tu comentario.

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  10. Me ha encantado este, como tantos otros post de tu blog, Isabel.

    Aquí en concreto hablas de una cuestión crucial y a la que creo que debemos prestar atención cotidianamente en nuestra vida profesional: la de mantener una dirección en el curso de nuestra actitud profesional.

    Es cierto que hay que aprender a adaptarse a las circunstancias, pero cuando se llega a cruzar el umbral que nos conduce hacia pautas de actuación que en ningún caso se corresponden con quienes somos y con quienes pretendemos ser, entonces sí que podemos considerarnos intoxicados y, en consecuencia, tóxicos.

    Es muy duro en la vida como en el trabajo mantenerse firmes en una manera de funcionar que consideremos correcta, aunque sí debemos procurar madurar nuestra visión de lo correcto conforme pasan los años. En cambio, degradar nuestra actitud porque el contexto se degrade o porque el medio ambiente laboral se torne mediocre, implica dejarnos arrastrar por la que en el fondo consideramos una mala praxis: desidia, egoísmo, insidia, indiferencia, cobardía, etc.

    Al final, ¿qué ocurre? Como bien señalas, quien esto asume se desnaturaliza porque comete un acto de deslealtad hacia sí mismo, hacia su mentalidad, hacia sus valores, hacia la actitud que lo personaliza. Y esto me lleva a preguntarme y preguntarte, ahora que tanto se habla de marca personal:

    ¿Acaso la marca personal no tiene que ver con “no dejar de ser jamás uno mismo” aunque -paradójicamente- uno siempre sea distinto en cada momento?

    ¡Abrazos y felicidades, Isabel!

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    1. Gracias Pablo!!!. Lo has resumido tan bien que no tengo mucho más que añadir.
      Sobre el tema de la marca personal, estoy completamente de acuerdo contigo. La marca personal es única y genuina en cada uno de nosotros. Los profesionales que se/nos dedicamos a hacerla visible tenemos un toque muy importante de creatividad y de ser raros por una sencilla razón: tenemos un criterio y lo hacemos público. Y sólo por ese motivo ya es garantía de que no nos quedaremos diluidos como profesionales.
      Es más, hay empresas que ficharán al raro justamente por ese motivo.

      Gracias Pablo por tu magnífico comentario y tu generosidad al compartirlo con nosotros.

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  11. Maravilloso artículo amiga. ¡¡¡Cuánto miedo nos da destacar¡¡¡ Uff. No vaya a ser que nos volvamos incómodos, que nos señalemos…. ¡¡¡Y cuánta pereza nos da hacer destacar a nuestro personal¡¡¡. Ay, que se nos van a rebelar, que se a ver que saben más que los jefes, que no vamos a poder controlarles,…

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    1. Hola Myriam: Creo que has dado con la palabr clave: control. En el fondo se trata de miedo a perder el control de las personas, de sus pensamientos. No nos engañemos, la mejor manera de tener quietecitos y calladitos a los empleados es con miedo. Así te aseguras que no se van a rebelarse contra tus condiciones leoninas. En fin, sólo aquellas empresas que sean conscientes que gracias a ser raros podrán sobrevivir, serán los que se lleven el gato al agua. El resto se limitarán a sobrevivir como puedan.

      Gracias amiga!!! Un placer leerte.

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  12. Es que Bob Esponja es un ejemplo ideal para lo bueno y para lo malo. Solo tengo que poner una pega al artículo y es el hecho de ¿quién es el atrevido que hoy se juega su puesto (cabeza) fichando al raro si ya ni es lo hacía cuando las cosas iban bien y si se fallaba se podía tapar el error? Lo que está claro es que siguen en su zona de confort mientras no se vean abocados al paro. En este solo se innova o se apuesta por el cambio cuando no hay más necesidad, por eso soy muy negativo en cuanto al futuro de nuestras organizaciones. UN abrazo y muy buen artículo.

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    1. Hola José Luis: completamente de acuerdo con tu pero. Hoy en día la mediocridad y el miedo están cómodamente instalados en nuestras organizaciones y empresas. Ahora bien, creo que si seguimos haciendo las cosas de la misma manera dificilmente llegaremos a resultados diferentes(como diría Einstein).
      Soy consciente que tenenos la tendencia a movernos cuando nos sacan a empujones de nuestra zona de confort y eso pasa no sólo con las personas sino con las empresas. Al fin y al cabo los primeros que están instalados en su zona de confort son los propios directivos y gerentes de muchas de estas empresas.
      El cambio convendría que fuese mucho más profundo y además actitudinal. ¿Se produciría? realmente no lo se. Sí se que las cosas jamas volverán a ser como antes y eso supondrá que muchas empresas necesitarán adaptarse a las nuevas reglas del juego del mercado. Y eso implicará innovar, pese a que no les guste.

      Gracias por pasarte.Todo un honor tenerte en mi blog

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  13. Buena analogía, Isabel. También soy seguidor de Bob Esponja. Es una fuente inagotable de símiles empresariales. Añadiría que el riesgo de perder la identidad profesional es acabar convertidos en Patricio Estrella, el ‘incompetente inconsciente’ por excelencia.

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    1. Jajaja nunca se cómo encajar a Patricio. Me tiene un poco desconcertada a nivel laboral. Es cierto que Bob Esponja da mucho juego, porque en el fondo trata temas que son muy actuales. Sólo hay que leer entre líneas.
      Gracias Dani por pasarte. Ya sabes que este blog es como tu casa.

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  14. Me gusta la comparación del episodio de bob esponja, lo e visto sin ver el trasfondo que tu compartes y que realmente asi es, la empresas nos transforman para bien o para mal.
    Hace años conseguí, sin intencion, formar parte de una empresa internacional italiana gracias a la valentía de ser diferente, “raro” emprendedor…
    Tenia una tienda de ropa como franquiciado donde recibía mercancía en deposito semanalmente se vendía muy bien. La empresa tenia un superprograma informático para controlar las ventas.. modelo color talla estilo tejido y mas detalles internos. pero no tenia información de lo “imposible de vender” . lo expuse con los responsables de zona y del pais.. NADA no consegui nada. Lo pensé y me decidí a ir a la sede de la empresa a Rimini, Italia. 2600 km en coche uf que paliza. Resumiendo… pude tener una buena conversación con el cappo de la empresa (a pesar de la dificultad del idioma) sobre aumentar las ventas reduciendo stock bla bla bla. Me dijo que nadie de sus empleados mas directos le habian planteado nada tan sencillo y elocuente. Me propuso trabajar para el como responsable de España… en fin aquel arrebato lo agradeceré toda la vida aprendi mucho y viaje mas.. ah!! dejè el trabajo despues de 11 años por incomodidad ( la zona de confor ya no era tan confortable. 🙂

    perdonar el toston de mi historia….

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    1. Hola José:
      Bonito ejemplo que ilustra claramente el tema tratado en el post. Gracias por compartirlo con nosotros y de tostón, nada de nada. Resulta muy gratificante que conteis vuestras historias en el blog porque así todos aprendemos.
      Es un claro gesto de generosidad que te honra.
      Gracias por pasarte.

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  15. Hola, de nuevo, Isabel, de éso mismo he estado hablando éste último mes en mis clases, la conformidad, el acatar sin cuestionar, no ser capaz de tener un criterio propio a la hora de discernir sobre lo que se está haciendo y dejarse llevar por lo que hace la mayoría.

    ¿Por qué ser uno más? Todos tenemos talentos, fortalezas, seguro que somos buenos en algo e incluso podemos ser mejor que los demás en otras cosas. Conocer nuestros puntos fuertes, utilizarlos y realzarlos, es parte de lo que significa Ser Uno MIsmo.

    Me ha encantado, pero como sabes, empieza a ser una costumbre con tus post!
    Un Abrazo!

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    1. Hola Nuria: muy, muy de acuerdo. No se por qué nos empeñamos en convertirnos en empleados grises. Cada uno tenemos talentos y creo que la responsabilidad de la empresa es sacar lo mejor de sus empleados. Es como si te comprases un Ferrari y fueses a 30 por miedo a que no puedas controlar el coche. Eso es algo que encuentro con una cierta frecuencia.

      Gracias por dejar tu comentario, que se que le estas poniendo un empeño especial.

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  16. Hola Isabel,
    Dar valor añadido, a veces, no está bien visto. Ese valor añadido puede estar en consonancia con la cultura de empresa, en la que trabajas, o no, pero indudablemente es lo que marcará la diferencia profesional entre tú y los demás. A veces la causa es estar en el lugar equivocado y no nuestro patrón de comportamiento.
    Hay que ser más Bob Esponja y menos Calamardo.
    Felices vacaciones.

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    1. Totalmente de acuerdo Andrés y bienvenido de nuevo. Yo a veces también he tenido la sensación de estar en el sitio equivocado en el momento equivocado.
      Hay empresas que deciden que quieren ser mediocres y no hay manera de cambiar su forma de pensar. Es preferible no hacer ruido y asegurarse que correr el riesgo de hacer algo diferente, no vaya a ser que no seamos capaces de controlar los efectos. En el fondo es un tema de control.
      Gracias por dejar tu comentario.

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